Lo dijo el Consejero Jurídico de la Presidencia
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Lo dijo el Consejero Jurídico de la Presidencia

06/11/2019
Actualización 06/11/2019 - 13:36

Qué les cuento, que a Julio Scherer, con lleno total, le fue de maravilla en el Club de Industriales y No dejó de contestar una sola de las preguntas. Entre los 400 asistentes estaban Rogerio Azcárraga, Jaime Chico Pardo, Luis Téllez, Luis de la Calle y Lorenzo Lazo de la Vega.

De entrada, comentó que el presidente AMLO cree que el Estado estaba recargado de institutos, comisiones y demás organismos que le quitaban la esencia al Poder Ejecutivo y cargaban el gasto. Dejó muy en claro que es un hombre sencillo, que le gusta que se le planteen las situaciones de manera clara y entendible. Que hasta hoy no ha habido un ‘no quiero hablar con éste’, o ‘con este no porque es un horror’. Recibió el primer aplauso de la tarde.

Puso como ejemplo cuando el CCE fue a plantearle 20 puntos para mejorar el paquete fiscal y AMLO, comentó, les dijo a todo que sí, pues entendió que eran temas que al sector privado le interesaban para una mayor inversión y generación de empleo; luego entonces pidió que lo viera la SHCP, pero que el único punto en el que él NO iba a ceder sería en las facturas falsas.

Recalcó que este Presidente recibe a quien le toca la puerta, pero les pidió que llevaran casos muy concretos, que no fueran hacer relaciones públicas a Palacio.

Sobre las rondas petroleras contó que él, personalmente, revisó los 107 contratos, y pudo constatar que no había corrupción, que estaban mal hechos y que les faltaban cosas, como estados de resultados, tiempos, etc., pero no tenían visos de corrupción y por eso no los cancelaron.

Vale la pena destacar que cuando Julio hablaba, los asistentes lo escuchaban con atención, incluso en temas álgidos como el aeropuerto. Mientras que ahí mismo, con el tema del aeropuerto, pero en días diferentes, tanto a Yeidckol como a Alfonso Romo, los empresarios hicieron públicos sus desacuerdos; de hecho, murmuraban en alto y reprobaban. Ni qué decir, los abucheos que Yeidckol se llevó al defender a Napoleón Gómez o cuando les dijo que la fortaleza del dólar se debía a la llegada de la 4T –hasta carcajadas se aventaron.

Julio se llevó incluso otro aplauso más, cuando dijo que en Morena hay muchas corrientes e ideologías que había que encauzar permanentemente, pues “no es lo mismo hablar con Marcelo Ebrard, que hablar con otros”.

Del aeropuerto dijo que fue una decisión tomada desde la campaña, y de Culiacán, que ya hay una investigación sobre las personas que intervinieron en la estrategia y en la ejecución.

Que los 5 minutos de fama que se ganan algunos diputados en el Congreso, al llevar una iniciativa bajo el brazo, son inevitables, tipo los ‘autos chocolate’, pero que el Senado, por suerte, no sólo les enmienda la plana, sino que se las enriquece. Que NO todas las iniciativas pasan por consenso o llevan línea desde la Presidencia. Sobre la nueva Ley de Austeridad, donde los servidores públicos tendrán que esperar 10 años para trabajar en temas no relacionados a su función pública, contó que le dijo al Presidente: “yo tendré que ponerme a vender paletas en el Zócalo”, pues como abogado del Ejecutivo, no podría trabajar en lo mismo.

Especial

Marco Landucci, quien tenía lugar en la mesa principal, pero llego una hora tarde y así, a medio discurso, tuvieron que poner otra silla, pues la suya ya había sido ocupada.

Y para Carlos Cabal Peniche, quien entró y salió del salón cerca de 25 veces.

Por cierto, al salir, muy sonrientes, Miguel Alemán y Pedro Aspe comentaron que había sido un mensaje de mucha tranquilidad, y que había comunicado lo que muchos no entendían.

Al principio habló sobre lo que le representaba ir al Club de Industriales, de hecho, leyó cerca de seis páginas del libro de su padre, La terca memoria, en el cual narra sus memorias sobre los desayunos de los viernes en el Club de Industriales, a los cuales asistían varios de los presentes, como: obvio, Pepe Carral, Prudencio López, Julio Millán y Miguel Alemán. Ahí, en esos salones, en ese ambiente, convivían, reían e intercambiaban puntos de vista don Juan Sánchez Navarro (ideólogo de la derecha) con la izquierda encabezada por don Julio Scherer García. Varios terminaron secándose las lágrimas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.