La gota que derramó el vaso
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La gota que derramó el vaso

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La gota que derramó el vaso

12/06/2019
Actualización 12/06/2019 - 13:05

Sí, esta foto se convirtió en la gota que derramó el vaso. El expresidente EPN, por el amor y la felicidad que Tania le trajo a su vida, tras su divorcio y quedarse sin chamba, pareciera que se olvidó que su administración fue un desastre. Muestra de ello fue que el electorado mandó a su partido a tercer lugar, tras sufrir la peor derrota electoral en sus 90 años de vida. Su frivolidad fue evidente a pesar de que el presidente López Obrador, incluso desde su toma de protesta el 1 de diciembre, no ha dejado de declarar que su gobierno recibió un cochinero y que la corrupción fue mucho peor de lo que ellos habían pensado. El tema de Lozoya, Pemex y Ancira es apenas la primera muestra de lo que veremos. Y los ministros de la SCJN, conocidos hoy en día como “las kardashians de la Corte”, también deberían de reconsiderar su actuar. Ah, por no dejar, cuentan que la 4T le pidió a Juan Collado abstenerse de ser abogado de cualquiera de los implicados en temas de corrupción y que estuvieron en la boda de su hija. ¿Será?

Y ya que hablo del partido del expresidente Peña, quien está registrado como militante en la CDMX, no en el Edomex, les cuento que en su Consejo Político del pasado lunes, la nota no fue que irán a una elección abierta a la militancia, como lo votaron en su Consejo el 26 de febrero pasado, sino que no asistieron ni el coordinador de senadores, Miguel Ángel Osorio Chong, ni René Juárez, coordinador de los diputados, lo cual habla de un evidente problema de división y desacuerdos dentro del CEN priista. Ah, y cómo dejar de mencionar que posterior al Consejo se hizo la convocatoria para una elección, donde al padrón que tenía el INE, validado en enero de este año, le van a poner un “copete” de más de ¡500 mil nuevos priistas! Sí, como lo oyen, ahora de repente a un partido que parece que necesita respiración artificial, vienen olas de nuevos priistas a sumarse, ¡por favor! Tal cual la señora Piñón, de quien el PAN ya le informó al PRI que sí trató de ser candidata a una diputación por el blanquiazul; así que, nanai que es roja de hueso colorado. Ya ni la burla perdona. Ahora bien, esta historia está lejos de terminar y el viernes les tendré más información.

La industria farmacéutica se encuentra más confundida que nunca, y no sólo por la incertidumbre sobre la resolución que tiene que emitir la Cofece por prácticas monopólicas entre los cuatro principales distribuidores (Fármacos Especializados, Marzam, Dimesa (Pisa) y Maypo) y los 24 laboratorios farmacéuticos más importantes, sino porque ya no saben si deben creer en el discurso de cambio de la 4T o no. Resulta que el Presidente y su gobierno, por un lado vetan al principal distribuidor de medicinas en el sector público, Fármacos Especializados y sus subsidiarias, pero por otro se le asigna el contrato más grande por distribución y logística a nivel gubernamental para un privado, el del ISSSTE (con el que ya lleva 10 años).

Ahora bien, por si eso no fuera poco, déjenme contarles que Silodisa, empresa de grupo Fármacos, está ubicada en la dirección que señalan las bases de la megalicitación consolidada de medicamentos y material de curación de esta administración, como la del Cenadi, Centro Nacional de Distribución del ISSSTE. ¡Quihúboles! ¿Cuál sería el argumento contra eso? Una simulación total, así como lo están leyendo, pues al no decir ni reconocer que Silodisa es un Cenadi subrogado del ISSSTE a una empresa de distribución, por cuyos servicios paga más de 1,200 millones al año. Así de simple.

Ah, y cómo dejar de mencionar que el gobierno de AMLO debería tener cuidado de gente cercana a él, que pretende operar como lo hacía en el sexenio anterior, a través de oficinas conectadas a los sistemas de subasta en las asignaciones de medicamentos. No son leyendas urbanas, estos hechos tienen nombre y apellido; las empresas “operadores” y cómplices.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.