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¡Fue consejero!

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¡Fue consejero!

26/10/2018
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Así como lo está leyendo, Jiménez Espriú fue consejero de Airbus en México, dueña de la empresa Navblue. ¡Quihúboles! Los alcances del futuro secretario han dejado helados a propios y extraños, pues ha sido prepotente, ha demostrado su ignorancia en materia de aeronáutica y de CONagua, y ahora miente abiertamente, pues aseguró que el estudio de Navblue confirma la posibilidad de operar simultáneamente el actual aeropuerto y la base militar de Santa Lucía, cuando en el pie de página de todo el documento dice que el estudio NO es concluyente y lo peor es que se hizo con información de Riobóo. ¿Será que AMLO ya pactó con Slim y sólo está polarizando el tema para venderse como un gran demócrata y conciliador? O ¡que Dios nos agarre confesados!

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El tricolor, antes partidazo, presentó hace ocho días, en su Consejo Político, un análisis de las razones para la debacle que sufrió, para en seis años cambiar tanto y llegar al tercer lugar, con escasos 15 senadores, 47 diputados y con un candidato a la Presidencia que obtuvo 9 millones de votos, mientras el PRI alcanzó 11.5 millones.

De hecho, se preguntaban, “¿A quién se le pudo haber ocurrido que un candidato externo era la mejor opción, ya que aglutinaría los votos del PRIismo, del PAN y de los indecisos? El resultado fue peor de lo esperado, ya que no sólo no tuvo los votos externos, sino ni siquiera todos los del PRI. Esa idea peregrina sólo pudo ser de alguien que NO conocía al PRI y a los priistas y NO entendía sus rituales políticos; además con eso nos dijo a todos que el PRI ni tenía gente buena, honesta y trabajadora”.

El trabajo que presentaron en el Consejo fue un resumen de más de 6 mil contribuciones, donde aclaran que se fracturó la vida interna del partido, que no tuvieron representantes apropiados y que hasta llegaron sin delegados en muchas entidades. Recalcaron la advertencia de Colosio: “los primeros sorprendidos al conocer la lista de candidatos fuimos los propios priistas”. Con una política de alianzas tan confusa y sin amarres, que más bien pareció suma de traiciones. Sin recursos y, peor, sin discurso que aglutinara, fue un partido sin ideología; cambiaron, según dijeron, de partido a agencia electoral, ¡así de fuerte! Cuando, por la intensa competencia política, el PRI requería enarbolar sus postulados políticos y éticos (¿se sentirá aludido Mikel Arriola?)

En resumidas cuentas, dijeron que en este sexenio el PRI se desdibujó en el ejercicio de poder y con un candidato sin fuertes raíces priistas, sin convicción partidista (sólo hasta el último mes, Meade se puso la chamarra roja) era muy difícil, por no decir imposible, que lo recuperara y lo guiara al triunfo.

¿Por qué no pudo fortalecerlo o por qué no quiso? Al tiempo, seguro lo sabremos. Baste recordar que, en su momento, Zedillo, como presidente, no apoyó y hasta boicoteó al candidato Labastida; en el pasar de los años parece que fue por un arreglo con EU. Del evento, como tal, les platico que no fue René Juárez, a pesar de que dicen que quiere competir por la presidencia del partido. Que a Pepe Murat se le veía muy enojado y se fue antes de terminar. Pues cuentan las malas lenguas que el arreglo era que Zamora se iría a la Secretaría General para dejarle espacio a Murat, que no quería soltar la Fundación (eso lo hace por sus pistolas o ya ni en eso manda EPN) y que Enrique Ochoa anda operando con todo para dejarle la Fundación Colosio a Aurelio Nuño. Ah, y ¿qué creen? Que un mexiquense llegó al Consejo, Ernesto Nemer. ¿Habrá sido por EPN?

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A propósito de la visita de AMLO al Edomex del PriMazo, les cuento que supe que la reunión estuvo muy tensa, pues para los morenos, el PRI les robó la elección. Sin duda la más saludada fue Delfina Gómez. Del evento les cuento que parecía boda, ya que de un lado estaban los invitados del novio y del otro los de la novia, ¡nunca se mezclaron! Que cuando hablaba Del Mazo, sólo los rojos le aplaudían, y cuando lo hacía López Obrador, sólo los suyos hacían lo propio. El único aplauso generalizado se dio cuando presentaron a AMLO. Ah, y me dicen, “si fue, fue por su madurez política. No porque ya esté olvidado el tema”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.