El Jefe Máximo
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El Jefe Máximo

23/11/2018
Actualización 23/11/2018 - 9:45

El curso de los acontecimientos, el anuncio de decisiones, las controversias que generan, las decisiones que no se anuncian, las reacciones de quienes ven afectados sus intereses por el rumbo del país, llevaron al exmandatario mexicano a afirmar:

...Al verlo empezar a gobernar, ya que se descaró... qué horror..., temí que se volviera un demagogo al estilo de Stalin, autoritario y tirano, que llevaría al país a la ruina y se reelegiría indefinidamente. Tenía toda la facha, ¿a poco no?...

Que nadie se llame a sorpresa, el destino de la nación en un país donde el presidente manda mucho... y con apoyo popular manda más, las apariencias no engañan.

Pero la cita no habla de lo que está pensando EPN de AMLO, sino del otrora Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles, quien se refería a Lázaro Cárdenas, apesadumbrado por los cambios profundos que impulsaba el general. Eso en la versión que nos regala el escritor Ignacio Solares en su libro El Jefe Máximo, en la pagina 211.

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Desconocer la historia, perder la memoria, olvidar los momentos en que los mexicanos hemos vivido cambios de rumbo en nuestra breve vida como país de instituciones, además de arrastrarnos a repetir los errores, abre espacios a la vociferación de unos, mientras otros se agazapan.

La información pública hoy es totalmente diferente que entonces y la participación de la población, mucho mayor, así que las reacciones para bien y para mal son más rápidas y más profundas; no estamos, pues, en la época del Maximato, ahora existen otros poderes y, sin duda, los mercados pueden afectar profundamente las decisiones. Revisemos, si la decisión de Cárdenas no afectó el mercado interno o la Bolsa es porque ¡ni siquiera existían! Hoy, sin duda, el mercado es un jugador más y MUY poderoso.

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El riesgo país, gracias a la cancelación del NAIM, ha aumentado significativamente y, sólo por dar un ejemplo: más allá de estar o no de acuerdo con AMLO y sus planes de construir refinerías, ¿de dónde sacará el dinero? Si necesita financiamiento hoy, ya le saldrá mucho más caro y créame que ningún banquero ni los internacionales están interesados en arriesgarse, pues le dio al traste al Estado de derecho.

Ha estudiado las grandes transformaciones nacionales y ahora encabeza la que llama cuarta transformación.

Sabe que para construir el Tren Maya, para instalar las nuevas refinerías, para impulsar sus programas sociales, etc., tiene que conducir sus políticas progres por el segundo piso, pagando el peaje de las presiones de los mercados internacionales, de las agencias calificadoras (o descalificados), de los dueños del capital.

AMLO no “se descara” porque todas, sí, todas sus prioridades las anunció en campaña (campañas), no será tirano ni se reelegirá como Juárez, Díaz u Obregón porque le toca gobernar en la tercera década del siglo XXI. Pero sí nos queda claro que debe jalar las riendas a algunos de los suyos, desbocados con iniciativas y declaracionitis que ponen en evidencia las contradicciones internas de una coalición que ganó las elecciones sin darse cuenta aún de las consecuencias que tiene ser mayoría gobernante. Entre legisladores de ambas cámaras, Yeidckols, portavoces, tuits y haters que se desmienten entre sí, va a tener que poner orden... cuando empiece a gobernar.

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Si el Consejo Mexicano de Negocios, con su fast video; la ABM, peleándose entre sí por cómo enfrentarlo, temiendo por sus concesiones, y los constructores de la CMIC, con la cola entre las patas... no se atreven a ponerle el cascabel al gato. Sin embargo, los empresarios (que no están libres de pecado) y muchos mexicanos voltean con desesperación a ver si los políticos de oposición actúan, pero los encuentran (sí, eso) resguardados en el rincón de su minoría: en el PRI, más ocupados en sus disputas internas; relamiéndose las heridas (PRD, MC, PES, Panal), o queriendo quedar bien (Verde, PT y parte del PRI). Se asoman el PAN y Gustavo de Hoyos, de la Coparmex, pues los demás organismos están pecho tierra. De hecho, del CCE se dice que dejó de ser una cúpula contrapeso del gobierno para convertirse en comparsa de los gobiernos del PRI-AN. Y cuando uno de sus integrantes se atrevía a criticar, el coro lo volteaba a ver feo antes de espetarle un '¿estás loco?'.

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.