Para atrás en educación
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Para atrás en educación

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Para atrás en educación

19/09/2019
Actualización 19/09/2019 - 8:51

El daño y perjuicio que la actual administración puede provocar a la educación pública en México, tiene consideraciones de alto impacto. Aunque los discursos oficiales del presidente y del secretario de Educación van en el sentido de impulsar la calidad educativa, el texto de las leyes secundarias discutidas por legisladores desde hace 17 días, señalan escandalosamente lo contrario.

Juzgue usted mismo:

1. Desaparece la rectoría del Estado en materia educativa. Se conceden al o a los sindicatos, facultades de ingreso, promoción y reconocimiento docente. Es decir, en los hechos, serán los sindicatos quienes aprueben, impulsen o castiguen a maestros de acuerdo a su disciplina y militancia sindical, no de acuerdo a su capacidad docente y pedagógica. Volvemos a los esquemas perversos de la venta, renta y herencia de plazas docentes. Una vez más, en la lamentable historia de connivencia entre partidos políticos y sindicatos en México, prevalecen los “derechos” de los sindicalizados, por encima de los de las niñas y niños a una educación de calidad.

2. Se privilegia el ingreso de docentes provenientes de las normales de México y de la UPN (Universidad Pedagógica Nacional) eliminando procesos abiertos, públicos y de evaluación transparente para el acceso al Sistema Nacional de Educación. Es decir, que sea maestro el que venga de esas instituciones, en automático, no quien demuestre en la práctica y los hechos sus capacidades y talentos. De fondo, se viola el principio constitucional de “igualdad de condiciones y equidad” para que tenga acceso quien sea con base en su formación y experiencia.

3. Con la ya conocida eliminación del INEE (Instituto Nacional de Evaluación para la Educación) se crea una Comisión de Mejora Continua de los docentes. Es decir, se degrada la importancia técnica, jurídica, presupuestal, operativa y de autonomía, para construir un órgano supeditado a la SEP y gobernado por burócratas, no por expertos en materia de evaluación educativa. La clave consiste en suprimir todo vestigio de evaluación, esta torpe declaración repetida por políticos e ignorantes de la “evaluación punitiva”. Ahora se pretende crear una comisión, disminuida, sectorizada, que ofrezca cursos y talleres de capacitación.

4. En la Ley de Carrera Profesional se elimina el capítulo esencial que regula el ingreso del personal de apoyo docente. Es decir, sin reglas, los sindicatos pueden determinar bajo su propio criterio, quién entra a la escuela y qué función ejerce. La Secretaría de Educación avala el no establecimiento de reglas. Deja un extenso capítulo obscuro para psicólogos, prefectos, trabajadores sociales, cuya contribución es vital a la labor del maestro. Queda bajo la discrecionalidad de los sindicatos.

5. Se reinstalan figuras como la de Jefe de Enseñanza, suprimido ya desde la reforma anterior. En los hechos, significaba un agente del sindicato incrustado dentro de la escuela, para vigilar el comportamiento, disciplina y desempeño de los maestros. No aporta nada en materia educativa y fue objeto de extensas prácticas de corrupción.

La alianza política que estableció en campaña Andrés Manuel López Obrador con la CNTE, puede resultar una de las más caras y dañinas para su gobierno. No han bastado las concesiones y ofertas, la eliminación del INEE, el disfraz de una reforma que no se sostiene por sus aportaciones en el texto, sino por regresiones en las facultades del ministerio versus los sindicatos. La extorsión y el vulgar chantaje que estos activistas del magisterio han ejercido sobre la Cámara de Diputados, no cederán hasta obtener sus exigencias. El gobierno ha sido torpe e incapaz de poner un alto a los extorsionadores, quienes no sólo consiguieron ya borrar por completo la evaluación, los concursos, las promociones basadas en proyectos de los propios maestros, sino que ahora demandan su interés único y primigenio: las plazas y el presupuesto.

Por más que han buscado la cuadratura al círculo, por más horas de escucha que el propio presidente les ha dedicado y las incontables que tristemente el secretario de Educación les ha prodigado, no basta. Quieren más, quieren todo. Saben bien que nunca volverán a tener esta posición histórica de fuerza, que un nuevo gobierno puede muy bien echar para atrás compromisos y artículos en leyes secundarias. Es ahora o nunca.

Adiós rectoría del Estado; adiós evaluación; adiós mecanismos y fondos para la mejora de las condiciones físicas de los planteles; adiós a los comités ciudadanos de supervisión escolar.

¿De qué tamaño será la autonomía del Poder Legislativo? ¿De qué estatura política con los auténticos intereses de la niñez y la juventud mexicanas será el comportamiento de las señoras y señores diputados? ¿Alguien tendrá la visión de contener a un grupo de chantajistas y extorsionadores que quieren, una vez más, secuestrar la educación pública en este país?

Está por verse.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.