La venganza
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La venganza

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La venganza

22/08/2019
Actualización 22/08/2019 - 14:58

Suena precioso decir “yo no soy vengativo… Paz y amor… Prefiero la reconciliación”. Es un mensaje conciliador, cautivador, muy rentable en las urnas y seductor ante los seguidores. Coloca a la persona que sostiene el mensaje por encima de las rencillas humanas, las bajas pasiones de los rencores y las heridas, que por cierto en política no son menores.

Los casos abiertos e investigados por la Fiscalía General de la República, hasta ahora, señalan lo contrario.

El juicio en contra de Juan Collado, producto de una querella mercantil entre particulares que data de 2014, tuvo que ser desenterrada por algún funcionario oficioso. Alguien, con instrucciones precisas, tuvo que ir a buscar entre docenas de miles de expedientes uno –o varios– que señalara al conocido abogado y de preferencia por temas de negocios, dineros, eso que sustentara la repetida afirmación de que muchos hicieron negocios bajo la sombra del poder –en el pasado.

El de Rosario Robles y la 'estafa maestra' es un caso mucho más reciente, sonado, público y con afectaciones multimillonarias al erario de la nación. Hay muchas evidencias y rastros de desvíos en dependencias. Parece ser el primer hilo de una larga madeja que irá deshilvanando a muchas otras dependencias y funcionarios.

Hay, según la Auditoría Superior de la Federación, otras ocho dependencias del gobierno federal desde donde se desviaron recursos para la compleja y sofisticada estratagema de la 'estafa maestra'. Entre esas, por cierto, está Pemex. Mucho que investigar tendrá la Fiscalía.

Por lo pronto el Eliot Ness de esta administración, el señor Santiago Nieto, de la UIF (Unidad de Inteligencia Financiera), ha declarado ya en el sentido de nuevos cargos y acusaciones en contra de Rosario. Van con todo para refundirla en la cárcel todo el tiempo que puedan.

Llama la atención el desenterrar una acusación en contra de Carlos Ahumada, irlo a buscar y detenerlo en Argentina por un supuesto faltante fiscal de un millón y medio de pesos. ¿Para qué? ¿Qué aporta? Nada en concreto, salvo saldar cuentas con el pasado.

Ya del juez pariente de Dolores Padierna ni le comento, porque cierra con broche de oro la sospechosa hipótesis de las demasiadas coincidencias.

Pero en contraste, la Fiscalía no llama a nadie por el caso Odebrecht. No reabre carpetas, busca responsables y desvíos. Va a buscar a un ciudadano argentino al que se le imputa, supuestamente, un adeudo con el SAT. Inverosímil.

La justicia en México, lamentablemente, ha sido presa de la política. Cuando Miguel de la Madrid (1982-1988) decidió poner un ejemplo de su cruzada moral contra la corrupción eligió a Jorge Díaz Serrano, exdirector de Pemex, que había tenido la osadía de 'disputarle' la candidatura del PRI. Fue a dar cinco años a la cárcel.

Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) arrancó su gobierno con dos lecciones fuertes y de profundo significado político: un empresario, Eduardo Legorreta, y un líder sindical, quien le había jugado 'las contras' con un apoyo franco a su contrincante, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Otros respectivos cinco o siete años fue a prisión Joaquín Hernández Galicia, La Quina, con acusaciones de insurgencia, armas –sembradas– en su casa y demás.

Le hago corta la historia: Enrique Peña Nieto (2012-2018) envió a prisión a la emblemática maestra Elba Esther Gordillo, otra líder sindical que, confundida por el poder 'infinito' de su partido y sindicato, desafió al régimen y al entonces candidato. Sus respectivos cinco años en la cárcel.

El tema no es si se consignaron delitos, investigaciones y evidencias. Sino que la justicia operó, ayer y ahora, bajo el designio político del poder en turno.

Hay tantos casos de corrupción en este país que daría para varias fiscalías. Hay gobernadores, legisladores, munícipes e innumerables líderes partidistas. ¿Por qué empezar por los contrincantes del poderoso? Porque existe la voluntad política para ello. Una vez más, como antes, como ayer y tristemente como hoy, la justicia sirve a los intereses de la política.

Hay casos mucho más notables que el del argentino. Pero ese hirió la imagen, el prestigio y la reputación de un equipo de gobierno.

Como la política es veleidosa y acomodaticia, no regida por principios y valores como insistentemente se repite en estos días, nadie ha actuado en contra de los organizadores y autores intelectuales de aquellos videos de Ahumada y las ligas. Ahí hubo políticos, medios, ejecutivos, etcétera.

Busquemos a los gobernadores, a los líderes de partidos, a los diputados locales y federales que han hecho multimillonarios negocios.

No sólo a los que fueron contrincantes, adversarios del actual Presidente. Porque entonces no sólo parece, sino que es una auténtica venganza política que se vale de la justicia –a modo– para detener, encarcelar y someter a proceso a personajes incómodos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.