Frontera explosiva
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Frontera explosiva

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Frontera explosiva

04/04/2019
Actualización 04/04/2019 - 9:34

La “paz y amor” y el “no me voy a enganchar” declarados reiteradamente por el presidente López Obrador en torno a la compleja y con frecuencia hostil relación con Donald Trump, están claramente agotadas y sin resultados concretos. Hace falta más, especialmente porque el escenario se complica.

A la vista:

1.- Una política humanitaria y de apertura –casi total– en la frontera entre México y Guatemala, por la que entran decenas de miles de hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y otros ciudadanos centroamericanos. Riesgo grave: no ha sucedido, pero imagine usted que un terrorista o un grupo de ellos, de ISIS (Estado Islámico) aproveche nuestra generosa y humanitaria disposición y 'se cuele' para llegar a EU. ¿Se imagina las consecuencias?

2.- Esa misma política que permite el tránsito y llegada de esos migrantes a la frontera con Estados Unidos. Muchos de ellos son rechazados y, por ende, se quedan en México. ¿Para siempre?

3.- El presidente Trump, profesional del acoso y el round político, envía todos los días mensajes contradictorios. Unos dice que va a cerrar la frontera sin piedad ni misericordia, y otros, que México lo está haciendo muy bien. Típico del presidente que utiliza su juego político contra los demócratas y contra el Congreso que sigue sin aprobarle un presupuesto sustancial para su ansiado muro.

4.- Trump está en plena campaña por construir y fortalecer a un presidente imbatible en las elecciones de 2020. El reporte Mueller, de la supuesta relación ilegal con Rusia, le resultó bastante favorable –especialmente en la narrativa pública– porque el fiscal general Barr matizó y aminoró los señalamientos que dan sustento a una probable obstrucción de justicia. Ese conflicto sigue en el forcejeo entre el Congreso, que demanda acceso y difusión del reporte total, y el gobierno, que no escucha y pretende cerrar el expediente.

5.- México y su frontera sur 'perforada', tolerante, permeable en aras de los derechos humanos –según las equívocas declaraciones de la secretaria Sánchez Cordero– envía un mensaje que incendia el discurso de Trump y fortalece en los hechos su propia campaña interna. Nada ayuda más al presidente-candidato para que declarar la emergencia nacional, proteger al 'invadido' territorio americano, y defender a los 'ultrajados' ciudadanos estadounidenses de la horda de 'criminales' y drogadictos que “México no detiene y permite pasar” al abrir la puerta y no establecer un mínimo filtro de registro, acceso, atención.

6.- México ha equivocado no sólo su discurso y su posición, sino incluso colocado en alto riesgo nuestra delicada relación con Estados Unidos. Controlar la frontera sur no significa reprimir como dice Olga Sánchez. Exigir un registro, papeles, identificación, otorgar visa incluso, no es antihumanitario ni violatorio de ningún derecho internacional. Y tampoco significa que le hagamos el trabajo a Estados Unidos. Significa ejercer un control más estricto de nuestro territorio, de nuestra economía y de nuestras relaciones internacionales.

7.- Para complicar el escenario, el T-MEC ha sido condicionado por la señora Pelosi, líder de la Cámara baja en Washington, a una reforma laboral en México que mejore las condiciones de trabajadores en nuestro país y busque disminuir o eliminar las diferencias. No es un tema menor que, dicen los legisladores, están trabajando desde el año pasado. Los escenarios aquí pueden ser devastadores para México: Trump retirando el T-MEC por nuestra falta de colaboración migratoria, o los demócratas postergando la aprobación del acuerdo para golpear a Trump.

El presidente López Obrador acierta al señalar que se deben atender las causas estructurales de la migración, el problema económico y de seguridad. Sin embargo no hay solución fácil, requerirá inversión mundial, acuerdos centroamericanos y demás estrategias de compleja diplomacia. Aunque AMLO le pida a Trump invertir 10 mil millones de dólares en la frontera para contener la migración, escapa a su óptica que lo más conveniente políticamente para Trump es no invertir y que sigan llegando miles de migrantes hasta California, Texas, Nuevo México y Arizona.

Cerrar la frontera con México, como ha amenazado el señor de la Oficina Oval, tiene gigantescas consecuencias económicas para ambos países. Tan sólo ayer, armadoras de coches americanos enviaron una carta a Trump para pedirle que reconsidere el cierre fronterizo, que podría causar daños multimillonarios. Ya los retrasos en las garitas de Otay y de Brownsville están a la vista.

México no tiene empleo en abundancia para ofrecer 200 mil puestos de trabajo a los centroamericanos que Estados Unidos rechace cada año. El control de la frontera sur representa una urgencia inmediata para evitar mayores conflictos con Washington y para nuestro propio beneficio.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.