De despidos y abusos
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De despidos y abusos

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De despidos y abusos

17/01/2019
Actualización 17/01/2019 - 8:40

Fue muy claro en su discurso de toma de posesión, cuando el nuevo presidente anunció un gobierno de austeridad. Recortes, ajustes, reasignación de presupuestos, reubicación de recursos, desaparición completa de dependencias (Consejo de Promoción Turística -CPTM- o ProMéxico, bancos estatales y muchas más).

Lo que ha sucedido en estos 48 días, desde la llegada al poder del nuevo gobierno, parece más una cadena de abusos y atropellos laborales.

Más allá de una reducción a un aparato burocrático, que sin duda podría presentar excesos, o en palabras de los contadores y auditores “grasita” de sobra en algunas áreas, los nuevos arrasaron con todo.

Llegan a esta redacción historias todos los días, que se unifican en una lamentable coincidencia: atropello total a los derechos laborales.

Comisión Nacional de Seguridad: despido absoluto, inmediato y tajante de toda la plana mayor. Comisionado, directores generales, directores de área.

Sin liquidación, sin vacaciones pendientes, sin nada. A la calle y rapidito.

En palabras de un funcionario saliente, llegaron “hambreados y con rencor”.

Con un riesgo adicional grave en áreas técnicas de alta especialización: falta de conocimiento y de experiencia. Los que llegan no saben y ni siquiera se apoyan en los mandos que van de salida.

Para el 30 de noviembre, el comisionado y todos los directores fueron “invitados” a presentar su renuncia.

Nafinsa: despidieron a muchos mandos medios de corta antigüedad. A los de más de 20 años, 23, 25, funcionarios de larga trayectoria y experiencia, pero que caen en la categoría de los “altos salarios y los privilegios”, les aplicaron la nueva ley de funcionarios públicos con tope salarial. Es decir, más de 50 o 70 por ciento de su salario perdido por fuerza. Algunos funcionarios se resisten y piden su liquidación. Incluso con esos años tienen derecho a la jubilación, que les es negada a rajatabla.

Turismo o áreas colaterales y complementarias: despido generalizado de coordinadores, promotores, directivos medios, de área o de sección. Todos fuera. Esto conlleva el desmantelamiento de oficinas internacionales del sector turismo en múltiples países: oficinas de representación y promoción, que están en proceso de cerrarse y liquidar rentas y contratos.

La constante en esta ola de ajuste presupuestal y burocrático es, según el testimonio de decenas de los hoy desempleados, el abuso y el maltrato. Bien puede haber diferencias políticas o partidistas. O que el equipo entrante considere que los responsables de áreas de la anterior administración estaban de más o ganaban mucho. Puede ser que en aras de cumplir ciegamente la voluntad del caudillo se deba arrasar con todo rastro de administraciones anteriores, más si son directivos o gente con mayor experiencia. Lo que ellos llaman “la burocracia dorada”.

Se acostumbraba en administraciones anteriores presentar renuncias ante los nuevos funcionarios para que ellos, con comodidad, pudieran estructurar un equipo de gente de su gusto, con sus perfiles y con su “militancia”.

Lo grave con la llegada de la 4T es que barrieron con todo.

Pero, ¿no debiera ser el gobierno el principal defensor de la ley? ¿No es, según la Constitución, el garante de la ley?

¿Cómo entonces se explica que sean justamente los nuevos titulares de dependencias quienes despiden personal sin la más mínima condición de justicia laboral? Y ya no hablamos de los directores generales o aquellas posiciones consideradas políticas, sino de personal de mandos medios, directores de área con más de 20 años de servicio que no forman parte de ningún equipo más que del servicio civil de carrera que tanto se ha querido impulsar.

El triste y lamentable ejemplo del funcionario de Pemex, el nuevo director de Finanzas, Alberto Velázquez (CFO de la más importante empresa paraestatal de México), en su reciente gira por Nueva York, para presentar planes y estrategia financiera de la empresa ante los tenedores de bonos y fondos de inversión, resultó patética. Pobre conocimiento, inexistente inglés, mala presentación, torpeza y duda a la hora de exponer, todo esto produjo un impacto negativo entre los señores que mueven dinero sustentados en la confianza y los datos. Al día siguiente, la tasa de interés del bono de Pemex se elevó por encima del 7.1 por ciento, como prueba de la falta de confianza y la poca credibilidad que ofrecieron los nuevos funcionarios. Es decir, pagaremos todos más cara la deuda de Pemex por tener un funcionario sin el perfil adecuado.

El grave riesgo que corre esta administración consiste en deshacerse del talento y la experiencia de una burocracia altamente capacitada. El costo está ya a la vista en Nueva York. A eso sume usted el atropello laboral a miles de servidores públicos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.