Crisis en salud
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Crisis en salud

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Crisis en salud

11/04/2019
Actualización 11/04/2019 - 9:24

En este mismo espacio, a finales de enero pasado, registramos las graves señales de alerta que aparecían en distintas instituciones del Sistema Nacional de Salud, a causa, esencialmente, del recorte presupuestal aplicado por el nuevo gobierno. Hoy tristemente esos pronósticos se han hecho realidad.

En los últimos diez días, los institutos nacionales de Cancerología, Nutrición, Rehabilitación, Enfermedades Respiratorias, además de los hospitales de La Mujer, Juárez y General han estado en el acantilado de paros y huelgas a causa de la falta de pago a médicos residentes.

Los genios de la Secretaría de Salud –explicábamos en enero– decidieron recortar porcentajes significativos en el presupuesto de todas las instituciones, considerando –con excelsa ingenuidad– que no afectaría su operación o servicios. Hoy estamos en la antesala de una debacle mayor por la suspensión de servicios, la posposición de cirugías y tratamientos mayores, la interrupción de consultas y muchos otros graves inconvenientes para cientos de miles de mexicanos que reciben atención en dichas instituciones.

El tema no es menor. Residentes de múltiples instituciones no recibieron pagos correspondientes a tres quincenas. Desde el 15 de febrero hasta el 30 marzo. Asambleas de residentes y reuniones de emergencia en hospitales e institutos han logrado, hasta ahora, el pago tardío correspondiente a febrero y la primera quincena de marzo, y la promesa de que se pondrán al día.

Las autoridades argumentan que se les pagó –indebidamente a juicio de la secretaría– un bono sexenal en diciembre equivalente a tres quincenas, y que el descuento obedece a ese pago extraordinario.

Los residentes conformaron la Asamblea Nacional de Médicos Residentes y emitieron un comunicado el pasado 9 de abril. En dicho posicionamiento solicitan se otorgue un marco jurídico a los residentes –del que hoy carecen– además de exigir el reembolso del bono descontado y los pagos de becas retrasados. Establecen como plazo el viernes 12 de abril a las 18:00 hrs. para que se realice el reembolso citado. De lo contrario se instalará la Asamblea Permanente a partir del lunes 15 de abril a las 7:00 de la mañana para realizar actividades académicas, sin descuidar actividades asistenciales en áreas críticas de atención hospitalaria.

Los señores directores generales de 17 Institutos de Salud y Unidades Hospitalarias (Cancerología, Nutrición, Geriatría, Medicina Genómica, Cardiología, Enfermedades Respiratorias, Neurología, Pediatría, Perinatología, Rehabilitación, Psiquiatría, Hospital Infantil, Hospital Gea González, Hospital de la Mujer, Salud Pública, Hospital General, Hospital Juárez) enviaron una carta al secretario Alcocer el pasado 8 de abril, en la que expresan su consternación por los acontecimientos referidos. Más aún, se solidarizan con los médicos residentes al señalar que sus demandas son justas y correctas y que han actuado de manera ejemplar sin abandonar la atención médica.

Asambleas Permanentes con disposición al diálogo, pero en firme postura de recibir sus pagos descontados.

En un foro médico previo a las elecciones de 2018, el Dr. Alcocer, hoy secretario de Salud, me respondió a pregunta expresa que “el sistema de salud tenía grasita de más de donde se podían hacer ahorros”, y que se aplicarían para hacer más eficiente el aparato.

Investigadores, médicos, académicos y enfermeras vinculadas al Sistema Nacional de Salud saben de sobra las carencias presupuestales de múltiples unidades médicas. Se trabaja en la línea límite, con extremas insuficiencias de equipo, materiales y medicamentos.

En este marco, el presidente de la República anuncia el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, que se proyecta como la gran innovación de salud pública en esta administración.

¿Con qué dinero? ¿Con qué presupuesto? ¿Con los recursos retirados a 20 institutos y hospitales? ¿Con los recursos cancelados al Seguro Popular?

El frecuente problema de los políticos es el de desconocer, eliminar y, si es posible, cancelar las obras de sus antecesores. “Colarse” en la historia, dejar huella y borrar a los demás.

Es irrelevante si la obra en cuestión fue efectiva y útil para algún segmento de la población.

El presidente López Obrador ahorca a los existentes, prestigiados y reconocidos institutos y hospitales del Sistema Nacional de Salud para crear uno nuevo, al tiempo de borrar del mapa al Seguro Popular.

¿No sería más eficiente fortalecer las instituciones existentes? Tenemos un IMSS, un ISSSTE y todo este aparato de institutos y hospitales, ¿para qué adelgazarlo, debilitarlo, abaratarlo presupuestalmente? ¿Necesitamos un Instituto de Salud para el Bienestar? ¿Para qué? ¿Para quiénes? ¿Para que atienda a los que atendía el Seguro Popular? Pero sobre todo, ¿necesitamos este nuevo instituto a costa de los ya existentes, probados, eficientes y prestigiados?

Una vez más, como en la gasolina o como en el aeropuerto, la desinformación, la inexperiencia, la premisa ideológica de reformar por encima de los datos y la estadística conduce al caos en el sistema. Con el consiguiente atropello a médicos, prestadores de servicios y, con extrema gravedad, a pacientes y sus derechos, que verán interrumpidos sus tratamientos y postergadas sus cirugías.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.