La Aldea

Valle de Bravo, en riesgo

El lamentable caso de Zudikey, amenazada por un personaje ligado a ‘La Familia Michoacana’, no hace sino poner en evidencia la intromisión directa del crimen organizado en las campañas.

La presidencia municipal de Valle de Bravo era disputada de forma cerrada por dos mujeres: Michelle Núñez, candidata de Morena, y por Zudikey Rodríguez, candidata de la alianza PAN-PRI-PRD. Según las encuestas, la ventaja de Michelle (39 por ciento) sobre Zudikey (37 por ciento) se había venido cerrando, y hasta principios de mayo había sólo 2 puntos de diferencia.

La candidata de Morena, Michelle Núñez, cuenta con el poderoso apoyo de su pareja sentimental, Horacio Duarte, que lo ha sido todo, legislador en varias ocasiones, perredista y hoy morenista de abolengo, se desempeña desde hace un año como administrador general de Aduanas del SAT. Vaya rentable encargo que le asignó el presidente.

El señor Duarte tiene –como tantos otros– el sueño de convertirse en gobernador de su estado, y construye desde ahora todas las redes de apoyo posible.

No estaría mal una auditoría de gastos a la campaña morenista en Valle de Bravo, para comparar con los de la candidata de la alianza.

Fue tal el ascenso y aceptación que Zudikey fue construyendo, que recibió la misteriosa invitación a una reunión en Tejupilco –plena zona caliente entre Guerrero y Michoacán– para reunirse con un personaje interesado en su campaña.

Hasta allá fue en días recientes Zudikey acompañada por su esposo para reunirse con Lalo Mantecas, El 7, colaborador y empleado de otros hampones de la zona como El Pez y El Fresa, que controla el pago de piso de todos los transportistas que cruzan entre Guerrero y Estado de México.

Se dice que el huevo y el pollo mexiquense están en manos de los cárteles y del crimen organizado, por lo que alcanza los precios más elevados del país.

Pues Lalo Mantecas le comunicó a Zudikey que si apreciaba su vida, tendría que retirarse de la contienda, renunciar a su campaña, quedarse muy calladita sin hacer ruido y dejar el camino libre a la candidata puntera.

Este martes y miércoles, habitantes de Valle de Bravo observaron que la propaganda de Zudikey, exatleta centroamericana oriunda de esa localidad y muy apreciada por la gente, era retirada de postes, mamparas y espacios públicos.

Integralia dio a conocer hace unos días su reporte de violencia electoral, en el que destaca el asesinato de 143 personas entre funcionarios locales, aspirantes a candidaturas, candidatos y demás personas relacionados a la vida política y partidista de México.

Esta será, sin duda, la campaña electoral más sangrienta en la historia.

El lamentable caso de Zudikey, amenazada por un personaje ligado a La Familia Michoacana, no hace sino poner en evidencia la intromisión directa del crimen organizado en las campañas, los candidatos y múltiples cargos de elección popular.

Los criminales identificaron el camino colombiano en tiempos de Pablo Escobar: para qué sobornar con pagos enormes a políticos con el fin de que no se entrometan en sus negocios criminales, si los políticos pueden ser ellos mismos.

Nadie tiene una idea certera de la dimensión de este grave problema en México, pero todos saben que es creciente, que es enorme y que es gravemente riesgoso para la estabilidad y la justicia del país.

La inacción del gobierno federal en contra de los cárteles del narcotráfico y de organizaciones más sofisticadas del crimen organizado que cobran piso a comercios, transportistas, carreteras, ha provocado el desbordamiento de estos auténticos corporativos del crimen, en todo tipo de actividades.

¿Cuántos y quiénes de los candidatos que resultarán electos el próximo 6 de junio tienen estos vínculos, lazos y condiciones de apoyo y servicio? Son empleados de cárteles, sirven a sus amos con múltiples negocios y concesiones. Directores de obra pública, recaudadores de impuestos, secretarios de gobiernos locales y municipales. Negocios todos, muy rentables.

Valle de Bravo experimentó entre 2013 y 2014 una ofensiva importante de grupos criminales de Guerrero y Michoacán. Secuestros, asaltos, invasiones a propiedades. Alarmados, el gobierno federal de Peña y el estatal mexiquense, enviaron nutridos operativos con vehículos blindados y militares para proteger la zona. El resultado fue el retiro de los criminales.

Hoy la ruta parece ser el control político de la plaza, que permitirá una extensión mucho más ‘orgánica’ de sus actividades, según los expertos. El gobierno federal ni ata ni desata, porque no le interesa la degradación de la seguridad en México. El gobierno estatal del señor Del Mazo, omiso, irresponsable, sin atender ni combatir el problema.

La candidata de la alianza PRI-PAN-PRD no ha hecho anuncio formal de su candidatura. Ha disminuido sus actividades y presencia en actos públicos, además del discreto retiro de su imagen.

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