El Globo

¿Nos doblamos?

Leonardo Kourchenko señala que el anuncio inicial de un posible acuerdo comercial con EU plantea una serie de interrogantes aún no resueltas por nuestros funcionarios y representantes.

El anuncio inicial de un posible acuerdo comercial con Estados Unidos el día de ayer, plantea una serie de interrogantes aún no resueltas por nuestros funcionarios y representantes.

Entre bombo y platillos, prometida celebración con tequila, los presidentes Donald Trump y Enrique Peña Nieto echaron las campanas al vuelo por un Nuevo Acuerdo Comercial que, por lo pronto, parece bilateral. Excluye a Canadá en los hechos, aunque el presidente Peña afirme que habló con Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, para urgir "su reincorporación" y el propio Trump declare que los convocará a una negociación "inmediata". Todo parece indicar que Trump se salió con la suya: dividir a los socios, negociar con cada uno por separado –de facto una posición más débil– e imponer sus condiciones con México y con Canadá en carriles separados. No era originalmente la posición de "trilateralidad obligatoria" que tanto la canciller canadiense, Chrystia Freeland, como el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, habían sostenido consistentemente. ¿Qué pasó? ¿Por qué México concedió negociar las últimas tres semanas sin Canadá, bajo la premisa de que "se avanzaban más por separado los temas particulares de cada región"? ¿Nos doblamos a la transparente intención de Trump de negociar acuerdos bilaterales? En una sola pregunta, ¿traicionamos a Canadá?

La canciller Freeland estaba ayer en Berlín, en una negociación comercial con alemanes. Se enteró del anunció y declaró que volaba de inmediato a Washington. Es decir, no sabía, nadie le había corrido la cortesía de anticiparle la llamada y el anuncio entre Trump y Peña.

Veremos ahora los términos en los que Estados Unidos se sienta a la mesa con Canadá. Han declarado ya que "podrían sumarla al acuerdo con México, o firmar un acuerdo por separado con ellos". Sería un desastre que al final, Mr. Trump hubiera impuesto su perversa estrategia y concluir el proceso con acuerdos bilaterales con cada país.

Más allá, este acuerdo con México coloca contra las cuerdas a Canadá por los tiempos. Si no hay una firma hasta el viernes de esta semana, el calendario impide que puedan llevar un borrador al Congreso estadounidense antes de las elecciones de noviembre, lo que significaría –muy probablemente- que los republicanos pierdan su mayoría en la Cámara de Representantes y Trump enfrente la posibilidad de una Cámara baja de oposición, con nuevos términos y un eventual rechazo a este acuerdo. Es decir, si Canadá se quiere subir, le quedan 3 días a partir de hoy. Totalmente contra las cuerdas.

Es sabido que en el equipo mexicano existía la postura "de lo perdido lo que aparezca", es decir, un acuerdo mejor que ninguno, que en general representaba la posición del canciller Luis Videgaray; una postura diferente o menos dispuesta a aceptar cláusulas adversas, enfocada a "sólo un acuerdo que sea bueno para México" del secretario Guajardo, parece que perdió la batalla.

Cedimos en las reglas de origen en las autopartes, aunque ciertamente resulta mejor el 75 por ciento de componente regional que nada. Se complican ahí los 16 dólares de salario por hora, que deberán ganar entre el 40 y el 45 por ciento de los trabajadores mexicanos que participen en esa producción. ¿Qué van a hacer? ¿Islas de salarios elevados? ¿Salarios diferenciados? Muy compleja esta cláusula.

La de extinción (Sunset) cada 5 años que exigía Trump, quedó en revisión general en 6 años sin terminación del acuerdo y terminación total a los 16 años si no se resuelven las diferencias.

Ganamos en contraste con la estacionalidad de productos agrícolas que ellos demandaban colocando aranceles y barreras a nuestros productos, cuando ellos tuvieran producciones abundantes. Y ganamos también en conservar el panel de controversias con expertos internacionales, cuando Washington quería llevar la jurisdicción a sus tribunales.

Pero Ildefonso Guajardo declaró que faltaba algo importante, que se negó a confesar, lo que significa que aún falta alguna sorpresa.

Ganamos unas y perdimos otras; el anuncio anticipado, favoreció los mercados y fortaleció el peso frente al dólar. Con todo, queda la impresión de que nuestro comportamiento no fue del todo ético con nuestros socios canadienses, porque alcanzamos un acuerdo sin que ellos estuvieran presentes. Y ahora, desde el tequila y las burbujas, les echamos porras contra las cuerdas, para que "se apuren" y logren su propio tratado. No suena muy derecho con un socio que te ha respaldado.

Trump sacará todo el provecho político de un triunfo que no se consolida todavía, aunque su discurso es festivo y de estadista. Habrá aún que revisar los detalles del acuerdo, cuyo borrador no conocemos y no se ha difundido aún.

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