El Globo

La videollamada

El nivel del equipo estadounidenses puso de manifiesto la importancia que tiene México para la nueva administración.

Ayer sostuvieron una videollamada los presidentes de México y Estados Unidos. Su primera comunicación formal de trabajo, después de aquella primera llamada telefónica tardía de felicitación. Después de los primeros mensajes de saludo y bienvenida entre ambos jefes de Estado –con presencia de medios–, entraron de lleno a la discusión en detalle de los temas en agenda: migración, Covid-19 y cambio climático. La discusión formal fue a puerta cerrada y los medios no pudieron consignar el contenido de esas conversaciones.

¿Qué nos dejaron ver?

Un buen tono. Los saludos cordiales, amenos, diplomáticos, no exentos de humor por parte de Biden que rió abiertamente con la cita histórica, reformulada por AMLO, de la frase de Porfirio Díaz. Biden lo tomó con humor y eso ayudó a que fluyera.

El equipo de americanos presente puso de manifiesto la importancia de la nueva administración respecto a México: secretario de Estado, secretario de Seguridad Interna, consejero de Seguridad Nacional y viceconsejero. Buen nivel, perfiles de peso y tomadores de decisiones. Además, la consejera hemisférica Roberta Jacobson, exembajadora en México y una de las personas que mejor conoce nuestro país, nuestra cultura, nuestra política. Buen equipo de arranque.

En la agenda no aparecieron temas relacionados a seguridad; sin embargo, el peso del personal presente pertenecía a esa área. El tema de seguridad fronteriza, nacional, cárteles y persecución de criminales tuvo, necesariamente, que haber sido abordado.

Del lado mexicano estuvieron los titulares de Marina, y un subsecretario de Defensa. El general secretario, ausente inexplicablemente con el estreno de la nueva secretaria de Seguridad mexicana.

Coincidencias en materia de inmigración. Atacar las causas originales, invertir en Centroamérica e impulsar un acuerdo global en el marco de una nueva reforma prometida por Biden, son música a los oídos del gobierno mexicano. De seguir resguardando la frontera sur y norte con miles de efectivos de la Guardia Nacional, nada. No sabemos nada de si esos operativos impuestos por las presiones de Trump seguirán en vigor.

En materia de Covid-19 hay una declaración paralela de la Casa Blanca que señala que Estados Unidos no tiene contemplado 'compartir' sus vacunas. ¿De dónde proviene esto o quién les pidió que lo hicieran? ¿El gobierno de México en la videollamada? Tampoco sabemos, porque no nos dicen. Ya circulaba en México desde finales del año pasado, con el triunfo asegurado de Biden, que había la expectativa mexicana de recibir vacunas adelantadas, en forma de cortesía por su buen amigo Trump. Éstas se derrumbaron estrepitosamente con su derrota. Ayer quedó frontalmente claro con la declaración de la Casa Blanca. Primero los estadounidenses, después, el resto del mundo. Lo que resulta francamente lógico. Con todo y el debate del acaparamiento ante la ONU –que por cierto envió su primer lote de vacunas bajo el mecanismo multinacional Covax a Colombia, ni más ni menos–, los dueños de los laboratorios y los dueños de la inversión multimillonaria tienen el derecho de exigir condiciones. Y las condiciones son que su gente va primero. Sucedió en Estados Unidos, en Gran Bretaña –sede de AstraZeneca–, en Alemania y también en China con su CanSino y la otra. Antes de andar repartiendo por el mundo, como tampoco ha hecho Rusia, primero tienen que proteger a su población y contener el virus.

¿Queremos vacuna propia? Pues hay que invertir en investigación, en ciencia, en laboratorios, en formación de científicos. Algo que, como hemos dicho, esta administración ha menospreciado.

Finalmente, en materia de cambio ambiental, no pasó de las clásicas declaraciones de compromiso y buena voluntad. Pero ese es un tema espinoso, porque para Biden es una prioridad y saben el desastre energético y eléctrico que la 4T le está imponiendo a México y regalando al mundo. Seguro ahí pudo haber divergencias, pero tampoco lo sabremos porque no lo van a compartir, aunque más temprano que tarde, tendremos filtraciones.

Primer round frontal con Biden, digital y a distancia, positivo. Buena disposición, declaraciones de igualdad, de reconocimiento mutuo. Todo muy bien. Bajo la mesa, deben quedar sensaciones mixtas sobre temas de respeto a la inversión en México, sobre retroceso en industria eléctrica, cancelación de contratos, pérdida de confianza. Y la consecuencia inmediata que es el daño al medio ambiente.

Veremos si ambos gobiernos y el muy limitado e inexperto nuevo embajador mexicano son capaces de lanzar una nueva relación de entendimiento, cooperación y desarrollo.

Las referencias a la Virgen de Guadalupe, a Benito Juárez y a Porfirio Díaz, son parte del estilo anecdótico de historiador desorientado de nuestro Presidente.

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