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Diálogo español

07/05/2019
Actualización 07/05/2019 - 13:53

Este lunes inició la ronda de encuentros entre Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español y triunfador en las pasadas elecciones con el PSOE, con los líderes y candidatos de otras fuerzas políticas.

La inexistencia de una mayoría para conformar Gobierno por parte de PSOE, lo deja en la necesidad de formar alianzas con otras fuerzas para lograr la investidura del señor Sánchez como presidente por un nuevo periodo.

Esas alianzas se van orientando hacia sectores que, para muchos –especialmente el PP, Ciudadanos y Vox- son inaceptables. Integrar a los Independentistas –centralmente a los catalanes- en la conformación de Gobierno.

Pedro Sánchez cuenta ya con el apoyo expreso de Pablo Iglesias (Podemos) y de los Independentistas para alcanzar la cifra clave de 175 integrantes de la Asamblea Nacional que le den la mayoría requerida para formar nuevo Gobierno. Sin embargo, ayer lunes en Madrid, recibió en La Moncloa al desfile de sus opositores y adversarios en las pasadas elecciones del 28 de abril.

El protagonismo se lo cedió a su más acérrimo contendiente y crítico, Pablo Casado (PP) que sufrió una estrepitosa derrota el domingo 28. De su encendido discurso en contra de Sánchez a quien le dedicó ofensivos epítetos durante la campaña, Casado ha tenido que recomponer su tono y su postura, a la luz de una derrota aplastante. Se sentó ayer con el presidente Sánchez y acordaron construir puentes de diálogo e incluso abrir la puerta para renovadas conversaciones con Cataluña y su insistente separatismo. Algo que, apenas unas semanas atrás, hubiera sido impensable.

La derecha española representada por el PP y por esto que algunos llaman hoy la diáspora más radical, Vox, se ha opuesto sistemáticamente a negociar con los independentistas. Entre posturas más duras que otras, van desde cero diálogo y la aplicación a pie juntillas de la Constitución, hasta represión y cárcel para todos los separatistas. Vox ha surgido como un movimiento más de ultraderecha, que agrupa a aquellos decepcionados no sólo con el PSOE y lo que califican como traidores y vendepatrias, sino incluso con el PP a quienes consideran débiles y con excesivas concesiones. Vox debutará en la próxima conformación de la Asamblea con una cifra nada despreciable de 24 diputados, aunque su expectativa electoral era mayor.

El PP y Ciudadanos se disputa ahora el sitio de primera oposición, de ser quienes articulen la postura contra el Gobierno y el PSOE, un puesto que Casado se niega a ceder.

Lo cierto es que Sánchez necesita del respaldo de alguno, si todos se niegan a que los Independentistas sean sumados al nuevo Gobierno, lo que de facto concedería el establecimiento de una mesa de diálogo permanente para enfrentar el desafío catalán.

Casado empujó ayer a Ciudadanos a que no se opongan a la conformación de nuevo Gobierno y eliminen la posibilidad de que Sánchez y el PSOE se vean obligados a recurrir a los independentistas.

Este es el rostro de una España dividida, multiétnica y multicultural, que por un lado afirma la unidad total e irrenunciable de la nación española –en la expresión de Vox y de otros- pero por otro enciende el debate al otorgar asientos en la Asamblea (4) a los independentistas de Cataluña. Todas las voces, todos los rostros y los caminos políticos.

Por lo pronto gobernará el PSOE con el liderazgo de Pedro Sánchez y una alianza que está aún por conformarse. El PP deberá reconstruir plataforma, mensaje y vinculación con electores. Varios partidos mexicanos, están en la misma ruta de la reconstrucción. Ya veremos su capacidad para lograrlo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.