Demagogia e imprecisión
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Demagogia e imprecisión

COMPARTIR

···
menu-trigger

Demagogia e imprecisión

05/05/2020
Actualización 05/05/2020 - 14:21

Mientras países europeos aseguran haber pasado lo peor de la pandemia y reinician gradualmente actividades tendientes a una normalidad aún desconocida, Estados Unidos enfrenta los peores momentos de contagios y decesos.

Italia registra el menor índice de fallecimientos en un día (195), con lo que afirma una tendencia a la baja. España inicia de hecho la primera fase de 'desescalada' que contempla el regreso paulatino a actividades, salidas a la calle más regulares y desmantelamiento de encierro forzoso. El Reino Unido afirma haber pasado el punto crítico de contagio y dispersión del virus, pero aún mantiene el cierre esta semana para evaluar el comportamiento de la enfermedad.

China por su cuenta, origen y cuna de la pandemia (76 días de confinamiento), lleva ya un par de semanas con la muy lenta regularización de actividades que, por cierto, no acaba de convencer a la ciudadanía que mantiene aún cuarentenas voluntarias.

Y aún queda el delicado y complejo tema económico. Los difíciles equilibrios entre la salud pública y el derrumbe de la actividad productiva, el comercio, el turismo. Esa otra pandemia será tema de combate el resto del año, mientras que el Covid-19 se quedará con nosotros por más tiempo.

El presidente Trump, en un ejercicio de asamblea pública televisada por su cadena de cabecera, Fox News, sostuvo este fin de semana una serie de afirmaciones muy a su estilo:

Estados Unidos alcanzará unos 100 mil fallecimientos, y todo estará terminado para este año; habrá una vacuna para finales de 2020 –dijo incluso que los médicos le previenen de no declarar esto porque es casi imposible– pero él refuta y afirma: “yo digo lo que pienso”. Que la gestión de su gobierno fue oportuna y eficiente –en contra de muchas críticas y opiniones especializadas-; que la economía se va a recuperar muy rápido y otros dislates más.

En fin, Trump en modo campaña como han señalado ya medios estadounidenses, declarando, prometiendo, asegurando un futuro luminoso que difícilmente es creíble. Lógica y natural dinámica de campaña.

Sin embargo, las predicciones científicas en Washington no están en sintonía con las declaraciones del presidente. Los doctores e investigadores de diversas universidades señalan por lo menos unos 200 mil casos para el 1 de junio, con un ritmo de 3 mil decesos diarios. Devastador, a pesar de los buenos augurios presidenciales.

Una perla resalta del ejercicio televisivo de Trump: “México tiene grandes problemas por coronavirus”, por lo que la frontera permanecerá cerrada y se continúa la construcción del muro. Suena a una típica declaración de campaña, apuntando a una de sus herramientas más eficientes frente a sus electores: control férreo de la inmigración, sometimiento del vecino del sur y muro a toda costa.

Aquí ninguna autoridad ha utilizado el lenguaje de que tenemos problemas serios con la pandemia; por el contrario, el Presidente afirma que “la hemos domado” o, más recientemente, que “se ve luz al final del túnel”.

Los datos en México, imprecisos y tristemente maquillados –en este el gobierno de la honestidad y la transparencia–, no nos permiten tener con precisión una fotografía real de la dimensión que la pandemia ha producido en México. Mientras que autoridades científicas de la talla del Dr. Julio Frenk apuntan a un múltiplo de 30 a 50 (lo que significarían de 650 mil a 900 mil contagios), investigadores de la UNAM señalan más de 240 mil contagios. Vivimos en el cálculo aproximado, por la incapacidad y negativa de las autoridades a revelar información real.

La gran preocupación hoy en China, en Italia, en España y en el resto del mundo es la llegada de una segunda oleada de contagios hacia el otoño. Como el factor climático de propagación (a favor y en contra) sigue sin sustento científico, es sólo un pronóstico que extiende consternación y, seguramente, detendrá el despegue y la recuperación económica.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.