El odio a los judíos en ascenso
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El odio a los judíos en ascenso

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El odio a los judíos en ascenso

07/03/2019
Actualización 06/03/2019 - 4:50

Las protestas multitudinarias en varias ciudades de Europa, EUA y en Israel, principalmente, contra la violencia antisemita que se ha desatado recientemente, no han apaciguado los incidentes contra los judíos, por el contrario, parece ser que los ha alentado. La destacada periodista española Pilar Rahola, vehemente defensora de los judíos y del Estado de Israel, señala que el auge del antisemitismo en el mundo lleva a una conclusión clara en todas las percepciones y desde cualquier punto de lo geográfico, “el monstruo del antisemitismo ha vuelto con furia, nunca se marchó porque es tan resiliente que incluso existe allí donde nunca vivió un judío o donde los exterminaron a todos”. Rahola menciona a Elie Wiesel, quien dijo que Auschwitz mató a los judíos, pero no mató el odio a los judíos.

Elie Wiesel (1928-2016) premio Nobel de la Paz 1986, nacido en Rumania, fue un escritor de lengua yiddish, superviviente de los campos de concentración nazis que dedicó toda su vida a escribir y hablar sobre los horrores del Holocausto, con la firme intención de evitar que se repita en el mundo una barbarie similar, tras la masacre sistemática de judíos que realizó el gobierno alemán, Wiesel emergió como una de las voces que dió detalles sobre la gravedad de lo sucedido y trató de dilucidar cómo cambió la concepción de la humanidad y la idea de Dios.

Wiesel fue liberado del campo de concentración de BuchenWald a los 16 años, usó la fuerza de su personalidad y su genio literario para expresarse con frases inquietantes y así “exhumar el Holocausto del cementerio de los libros de historia”.

El antisemitismo no se circunscribe a Hitler ni los alemanes lo inventaron, es un fenómeno muy antiguo; el odio contra los judíos tiene orígenes religiosos. Los primeros cristianos no admitían que los judíos rechazaran creer que Jesús era el “hijo de Dios”, el Mesías. Así cuando el cristianismo fue legalizado como la religión oficial de los romanos con el Emperador Constantino, (272-337) a través de el Edicto de Milán en el año 313, los judíos fueron perseguidos regularmente, aunque hubo periodos de calma en los que se les toleró.

Durante las Cruzadas en la Edad Media (476-1492) se les hostigó sistemáticamente. En 1096, los judíos de Spira, Worms, Maguncia y Colonia en Alemania, fueron masacrados. Asimismo, el Rey Felipe el Hermoso expulsó a los judíos de Francia en 1336, sin olvidar confiscar sus bienes.

El mito de la Iglesia Católica de que el pueblo judío decidió que mataran a Cristo, fue un instrumento de manejo masivo, que perduró durante siglos, y que fue revivido en la polémica película del actor y director Mel Gibson en la Semana Santa del 2004. Al transformar a los judíos en asesinos de Cristo, los eruditos cristianos intentaban apoyar las dudas lanzadas por los judíos en cuanto a la naturaleza terrenal de Jesús, el carácter ilusorio de su resurrección y el que no era el esperado Mesías.

La Iglesia Católica revisó su posición en esta materia desde el Concilio Vaticano II en octubre de 1965; divulgó la declaración, Nostra Hetate, que suprimió la acusación contra el pueblo judío.

La iglesia utilizó otros mitos que a partir del siglo XII fortalecieron su posición ante el peligro judío, como el mito de que los judíos envenenaban los pozos de agua en Europa o la leyenda del asesinato ritual por parte de los judíos de un niño cristiano para la celebración de su Pascua, utilizando su sangre para condimentar el pescado. Cuando había problemas se acusaba a los judíos como chivos expiatorios. La población ignorante y fanatizada creía todos los relatos fantasiosos de la Iglesia contra los judíos.

Las hostilidades contra los judíos llegaron a su apogeo en el periodo posterior a las Cruzadas y a partir de que la Inquisición Ibérica cuando la Iglesia Católica fortaleció su discurso de unidad del cristianismo en su lucha contra los herejes. Más adelante los judíos fueron avisados de que actuaban como una sociedad secreta que tuvo eco en la primera versión de la obra apócrifa “Los Protocolos de los Antiguos Eruditos de los Sabios de Sión” publicada por el periódico Znamaya (La Bandera) de San Petesburgo en el contexto de los conflictos políticos que marcaron a la Rusia Zarista entre 1903 y 1917. Los Protocolos fueron publicados por entregas, aparecieron por primera vez en 1905. El origen exacto de los Protocolos no se conoce, fue un intento de presentar a los judíos como conspiradores contra el Estado. En 24 capítulos o protocolos, supuestamente de actas de reuniones de líderes judíos, describen los “planes secretos” de estos para dominar el mundo mediante la manipulación de la economía, el control de los medios de comunicación y el fomento de los conflictos religiosos.

Después de la revolución rusa en 1917, emigrantes anticomunistas trajeron los Protocolos a Occidente. Poco después ediciones circularon a través de Europa, EUA, Sudamérica y Japón. Una traducción árabe apareció por primera vez en los años veinte; al inicio de 1920 Henry Ford, el magnate de los automóviles, publicó en su diario, The Dearburn Independent, una serie de artículos basada en parte sobre los Protocolos. El libro El Judío Internacional, incluyendo esta serie, fue traducido a por lo menos 16 idiomas. Tanto Adolfo Hitler como Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, elogiaron a Ford y El Judío Internacional.

En 1921 el diario de Londres Time, presentó evidencia concluyente de que los Protocolos eran un plagio tosco. El diario confirmó que los Protocolos habían sido copiados en gran parte de una sátira política francesa que no menciona a los judíos: El Diálogo en el Infierno entre Machiavelli and Montesquieu (1864). Alfred Rosenberg, ideólogo del partido nazi, publicó por lo menos 23 ediciones de los Protocolos entre 1919 y 1939.

A pesar de las revelaciones de que los Protocolos son una estafa, sigue siendo el libro antisemita más influyente de los últimos 100 años, continúa atrayendo a una variedad de individuos y grupos antisemitas. El Informe sobre el Antisemitismo Mundial por el Departamento de Estado de EUA en el 2004, subrayó la intención inequívoca de los Protocolos de incitar el odio hacia los judíos e Israel. Hoy día en EUA y Europa, principalmente, neonazis, partidarios de la supremacía de la raza blanca, y los que niegan el Holocausto, promueven y circulan los Protocolos. Libros basados sobre los Protocolos se encuentran en todo el mundo.

Muchos libros de texto escolares por todo el mundo árabe e islámico presentan los Protocolos como hechos ciertos; también circulan series de dibujos animados que acaban por envenenar la mente de los niños de por sí instruidos en las escuelas contra los judíos “que se apropiaron de sus tierras”. El Internet y otros medios de comunicación masiva diseminan el odio hacia los judíos y a Israel.

Al viejo antisemitismo medieval, ahora renovado por los movimientos radicales de derecha de Europa y EUA, principalmente, se adiciona la izquierda de Europa, esta última sazona su antisemitismo contra el régimen de apartheid que el gobierno de Israel ha establecido en los territorios palestinos. Sin embargo, el líder del odio a los judíos e Israel es el yihadismo de las ramas más violentas y radicales dentro del islam político, que los caracteriza por la frecuente utilización del terrorismo, en nombre de una pretendida Guerra Santa (Yihad) y en el nombre de Alá. Los movimientos yihadistas detestan a las sociedades occidentales “por que son hostiles por naturaleza”.

Ideológicamente el yihadismo como doctrina política es un ideario teocrático, totalitario de corte antiliberal y antidemocrático que desprecia sistemáticamente a la vida humana. Hamas y la Autoridad Palestina han sido complacientes ante la permanente incitación antiisraelí y la glorificación de los terroristas como mártires; en este ámbito, una de las tácticas habituales entre los yihadistas es el atentado suicida que normalmente se emplea contra civiles, soldados y funcionarios gubernamentales.

No obstante, las evidencias del antisemitismo y posiciones antiisraelíes de los palestinos radicales, son los medios de comunicación internacionales, sobre todo los europeos, están promoviendo acusaciones a Israel de violaciones de derechos, crímenes de guerra y racismo desproporcionado, incluso la ONU acusa a Israel de crímenes de guerra. Israel es la única democracia en el Medio Oriente, inaceptables las acusaciones falsas o no verificadas de violaciones de los derechos y crímenes de guerra que le imputan, los acusadores deben entender que Israel es la barrera más importante para detener el terrorismo que no solo se manifiesta en ese país, sino que amenaza profundizar sus atentados en el mundo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.