Debilitamiento en la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados
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Debilitamiento en la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados

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Debilitamiento en la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados

12/08/2019

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ACNUR) fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial, el 14 de diciembre de 1950, a la ACNUR se le dió el mandato de dirigir y coordinar la acción internacional para proteger a los refugiados y más tarde se incluyó a los apátridas (3.9 millones, empero, se estima que hay muchos millones más) para que realicen las labores previstas en su Estatuto y de buscar soluciones permanentes al problema de los refugiados y, con sujeción a la aprobación de los gobiernos interesados, y a las organizaciones privadas, y, a facilitar la repatriación voluntaria de los mismos o su asimilación en nuevas comunidades nacionales.

La Convención sobre el Estatuto de los refugiados de 1951 fue ratificada por 145 Estados; asimismo definió el término refugiado y estableció la obligación de los Estados para su protección; el principio fundamental de la Convención, que afirma que los refugiados no pueden ser devueltos a un país donde se enfrentan graves riesgos a sus vidas. La labor del Alto Comisionado de las Naciones Unidas es la de el guardián de la Convención de 1951 y, asimismo de su protocolo de 1961.

El perfil del Jefe del Alto Comisionado se señaló que debe ser una persona apolítica, humanitaria y social, y por lo general, este relacionada con grupos y categorías de refugiados y debe seguir las instrucciones que le de la Asamblea General o el Consejo Económico y Social. Cabe mencionar que los objetivos de la ACNUR se visualizan como un conjunto de compromisos globales relacionados con el desarrollo sostenible de los pueblos buscando erradicar la pobreza, proteger el Planeta y asegurar la prosperidad económica.

En el transcurso de su existencia las actividades de la ACNUR han presentado varias de las situaciones más tramaticas de millones de personas, la mayor parte viven en los países limítrofes que aportan la mayor carga de los refugiados. En este ámbito, el 61.0% de todos los refugiados y 80.0% de los desplazados internamente viven en zonas urbanas; el número de estos últimos, en virtud de guerras o persecuciones se ha duplicado en los últimos 20 años, es de destacar la creciente influencia de fenómenos de Xenofobia contra refugiados y desplazados.

Hoy día se registran los niveles de desplazamientos más elevados jamás registrados. En el mundo cada 2 segundos, casi una persona se ve obligada al desplazamiento del total a nivel internacional (41.3 millones), en el 2018, Colombia ocupó el primer lugar con 7.7 millones, seguida por Siria, la República Democrática del Congo e Irak. Se considera que los 6.3 millones de refugiados de Siria y los 6.2 millones de desplazados internamente constituyeron la situación más dramática en el 2018. Los sirios han huido de la violencia y la persecución y están repartidos en 125 países, la mayoría se encuentran en Turquía, Líbano, Jordania y Alemania.

Actualmente los principales países de acogida de refugiados son: Alemania 1.1 millones, Sudan 1.1 millones, Uganda 1.2 millones, Pakistán 1.4 millones y Turquía 3.7 millones; este último después de el polémico convenio firmado con la Unión Europea en marzo de 2016 para cerrar la ruta de los Balcones, ha albergado el mayor número de refugiados.

Para cumplir con sus tareas casi la totalidad de los recursos de ACNUR son financiados por contribuciones voluntarias. El 80.0% de los fondos provienen de diferentes gobiernos y de la Unión Europea; 3.0% de organizaciones intergubernamentales y mecanismos de financiamiento común, 10.0% del sector privado incluyendo fundaciones y empresas, además de subsidios limitados de la ONU, 1.0%. ACNUR acepta contribuciones en especie, particularmente carpas, medicamentos y camiones.

ACNUR empezó a operar con un presupuesto anual de 300 mil dólares en 1950, al inicio de los noventas el presupuesto anual promedio fue de más de mil millones; en el 2009 ascendió a 8,600 millones; sin embargo, año con año ACNUR presenta un déficit para cubrir sus gastos. El Alto Comisionado de la ACNUR, el onceavo en su trayectoria, Filippo Grandi, elegido el primero de enero de 2016 por un periodo de cinco años, hasta el 31 de diciembre de 2020 y la Alta Comisionada Adjunta, Kellyt Clements, son apoyados por 218 colaboradores de gestión administrativa. Al 31 de mayo del 2019 ACNUR tenía una plantilla de 16,803 empleados de los cuales aproximadamente el 90.0% se encuentra en el terreno. Trabajan en 134 países, con personal que opera en oficinas regionales y oficinas de terreno.

Antes de ser elegido Alto Comisionado Filippo Grandi, que nació en Milán en 1957, tuvo una trayectoria profesional de más de 30 años en temas de cooperación internacional, enfocándose al trabajo humanitario y con refugiados. Sin embargo, su labor se ve seriamente afectada porque “ACNUR está navegando en aguas extraordinariamente difíciles por la multiplicación de múltiples conflictos y los desplazamientos masivos que ocasionan, los nuevos desafíos a la institución de Asilo, (que en 1954 recibió el Premio Nobel por su trabajo pionero con los refugiados de Europa, después de la Segunda Guerra Mundial), la brecha entre las necesidades humanitarias y los recursos disponibles y la Xenofobia creciente son muy peligrosos. Por lo demás como una institución internacional de gran tamaño presenta burocratismo y rigidez en su operación”.

Asimismo, se considera que su promotor, la ONU, debería reducir su dispendioso gasto, y apoyar con una proporción más amplia de recursos a la ACNUR, que desempeña un papel humanitario fundamental en el mundo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.