Reflexiones 9M
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Reflexiones 9M

11/03/2020

La marcha del domingo 8 y el paro del lunes 9 fueron eventos sin precedentes en nuestra historia. Marcan, sin lugar a dudas, un antes y un después en la consciencia sobre equidad, respeto, seguridad y justicia para las mujeres de México.

El lunes la ciudad estaba vacía, más allá del impacto económico que el paro tuvo, la vida se sentía incompleta, una comunidad fragmentada; la ausencia de las mujeres en la oficina, en la calle, en el transporte público, fue un claro testimonio de la importancia y el valor que tienen en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Se vivía una sensación de desconcierto general, como si todas ellas nos hubiesen abandonado. Para nosotros la tarea fue reflexionar sobre los temas de género, equidad y el patriarcado. El lunes en la oficina no trabajó ni una sola mujer, y entre hombres nos hacíamos estas preguntas:

¿En qué actitudes y acciones reproducimos y somos parte del patriarcado que vivimos en México? ¿De qué manera podríamos ayudar a cambiar la situación y la opresión del machismo en nuestra sociedad? ¿Esperamos algo distinto de las hijas que de los hijos? ¿En la familia educamos de manera diferente a niñas y niños? ¿Hemos sido testigos del maltrato o de un trato inequitativo por razones de género, qué hicimos para denunciarlo? ¿Hay labores o trabajos que consideramos que le toca realizar a las mujeres? ¿En una entrevista o reunión de trabajo, tenemos una actitud diferente con las mujeres que con los hombres? ¿Festejamos o nos reímos de bromas y chistes que denigran o hacen burla a partir del género? ¿Utilizamos palabras como “pinches viejas” para referirnos a las mujeres cuando estamos en desacuerdo con sus puntos de vista o acciones? ¿Nos amenaza nuestra seguridad varonil aceptar que tenemos que tratar con el mismo respeto y derechos a las mujeres? ¿Preferimos tener “jefe”a tener “jefa”? ¿Evitamos la confrontación con otro hombre, pero no con una mujer? ¿Nos incomoda que una mujer tenga más poder, que tenga la razón en una discusión, que sea más exitosa profesionalmente? ¿Tratamos a cualquier mujer con el mismo respeto que exigiríamos para nuestras hijas?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.