¿Pacto Oaxaca, para venderle a quién?
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¿Pacto Oaxaca, para venderle a quién?

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¿Pacto Oaxaca, para venderle a quién?

21/08/2019

Hace una semana, el presidente López Obrador puso en marcha el Pacto Oaxaca: hacia un sur-sureste del futuro, suscrito por gobernadores de la región y líderes de la iniciativa privada. Es de llamar la atención un presídium con 45 personas, 40 hombres y cinco mujeres.

El Pacto busca detonar el crecimiento incluyente en la región más atrasada del país, para lo cual contempla acciones fundamentales, como el corredor multimodal interocéanico Coatzacoalcos-Salina Cruz; modernizar y ampliar los puertos de Veracruz y Oaxaca; expandir el sistema de transporte (ductos) y almacenamiento de gas natural; construir una mejor red carretera entre Mitla y La Ventosa; el Tren Maya, y la refinería de Dos Bocas.

Sumado a estos proyectos es clave fomentar otros, como la inversión en energía eólica en La Ventosa, que hoy apenas produce 20 por ciento de la energía que podría generar con viento. De igual forma, además de la carretera a La Venta, se requiere ampliar la carretera de Acapulco-Puerto Escondido para detonar el turismo y la agroindustria. Esta zona es una gran productora de ganado, papaya, melón, coco, cacahuate, que podría crecer si se conecta de manera más eficiente.

Los proyectos de inversión deben contemplar una amplia agenda de impacto social, para que los beneficios de una mayor inversión se traduzcan en mejor infraestructura de salud, educación, servicios de agua y residuos sólidos urbanos, entre otros. El desarrollo industrial debe estar acompañado de beneficios tangibles para las comunidades.

Pero el punto estratégico de cómo y para qué atraer inversión al sur-sureste es tener claro a qué mercado nacional e internacional se quiere “servir”. ¿Qué producir y para qué compradores? En ese sentido, el Pacto Oaxaca debe tener la vocación industrial de conectar esa región con el comercio global del Pacífico. Capitalizar el TPP, llevar productos con valor agregado a los países de Oceanía y Asia, pero también a Estados Unidos y Canadá. Esa es la visión económica que le daría sentido y viabilidad al Pacto, detonando el crecimiento incluyente que urge en esos estados.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.