Concentrarnos en invertir
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Concentrarnos en invertir

13/11/2019

Lo que está pasando en el escenario mundial y particularmente en América Latina debería ser un llamado de atención para que en México, gobierno y sector privado, tomaran cartas en serio a favor de la inversión en nuestro país. A la James Carville, el mantra debería ser “la clave es la inversión privada”. México puede distinguirse como el país más atractivo para los capitales nacionales y extranjeros.

Cada semana tenemos ejemplos alarmantes de la fragilidad de las instituciones democráticas y la legalidad en los países de la región, y del clamor social por un desarrollo incluyente, con oportunidades y mayores niveles de bienestar para todos.

En este espacio la semana pasada decía que en México el miedo, la ira, el descontento y el rechazo al sistema político-económico que no ha funcionado, se manifestaron en las urnas con la abrumadora victoria de López Obrador.

Por ahora nos hemos “ahorrado” las inmensas y violentas manifestaciones y protestas en la calle.

De lo que sucede en otras latitudes queda muy claro que el crecimiento económico, sin más equidad y una mejor calidad de vida para amplios sectores de la sociedad, termina por generar serios problemas donde todos acaban perdiendo. La lección está clarísima y debería ser escuchada primero que nadie por el sector privado mexicano.

Hoy México grita por más inversión productiva en todos los ámbitos (bienes de capital, infraestructura, vivienda, energía), acompañada de mejores sueldos que detonen un mayor ritmo de crecimiento. Urge detonar el círculo virtuoso de inversión-empleo-consumo-crecimiento. Mayor inversión de la iniciativa privada es el mejor acompañamiento, antídoto y contrapeso ante la incertidumbre que hoy se respira y para que el gobierno de López Obrador logre sus importantes objetivos de legalidad, equidad y justicia. Tomar la iniciativa está en la cancha de la IP.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.