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Ya llegó, ya está aquí…

15/07/2020
Actualización 15/07/2020 - 13:25

El que va a chingar al PRI. Así era una de las porras de la oposición en los ochenta y noventa. Ahora la cosa ha cambiado un poco porque quien trae el traje de enterrador para terminar de sepultar al priismo es un hombre de ese partido. Emilio Lozoya estará pronto en el país. Es noticia grata porque se está entregando a las autoridades y seguramente algo de justicia se hará en su caso, pero no todos han de estar contentos con la llegada del exdirector de Pemex. Como se sabe por boca presidencial, Lozoya decidió negociar con las autoridades mexicanas y entregarse a cambio de que dejen en paz a su familia (esposa, hermana y madre) y seguramente obtener una reducción en su condena. Todo eso a cambio de dar más información no solamente de los casos en los que está relacionado ante los tribunales, sino de la corrupción en el sexenio peñista, lo comentamos en este espacio hace unos días: Lozoya será el ventilador que esparcirá por los aires la porquería del peñismo.

Por lo que había dicho en el pasado, antes de fugarse, Lozoya parecía implicar a Peña y a Videgaray en los asuntos de los malos manejos en Pemex y operaciones de corrupción millonarias. Culpar al jefe de todo parece ser la única salida que tienen los altos mandos del peñanietismo –Lozoya , Robles más los que se acumulen–, también se ve difícil que tengan muchas opciones. Sin embargo, el acuerdo al que llegó Lozoya parece ser más amplio y no solamente será disparar contra su antiguo jefe y algunos de sus colaboradores, sino que amplía su campo de tiro a la clase política que estaba encaramada en las decisiones públicas que se tomaron en esos años y todo parece indicar que lo que López Obrador denominó como el 'PRIAN', está en la mira del extraditado.

Al Presidente esto le cayó “como anillo al dedo”. Finalmente no es una desgracia más. Es un tema que le dará bonos en su anunciada lucha contra la corrupción. La entrega de Lozoya se da en los momentos en que el Presidente no tenía ninguna nota positiva que dar, es un tanque de oxígeno para respirar ante tanta calamidad. Además, si bien es cierto que Peña es percibido como corrupto y su gobierno también, la acción contra el expresidente se ve difícil de implementar y políticamente puede resultar muy complicada en el mediano plazo para el propio López Obrador. Pero lo que trae Lozoya de España es un regalazo que no esperaba el tabasqueño. Con la crisis económica que ya hace estragos, la pandemia que no baja, López-Gatell en el ridículo criminal todos los días, Morena peleado por todos lados y el negro panorama que se cierne sobre el país, el exdirector de Pemex llega para ayudarle a hundir más a una oposición que ya parecía desahuciada. Lozoya llega con un camión de lodo para echarlo sobre el cuerpo moribundo del PRI, el mutilado del PAN y el casi extinto del PRD.

López Obrador tenía semanas tratando de resucitar el tema político, meter una discusión en la mesa pública que no fuera la crisis de salud, la económica o los dislates de sus colaboradores. Ahora con Lozoya podrá volver al pasado reciente, podrá enarbolar un discurso de campaña para atacar a sus adversarios y decirles corruptos con lo dichos y pruebas de uno de ellos. Justificará su rechazo a la reforma energética, documentará la corrupción neoliberal y la pudrición de los partidos políticos.

Según dicen los periodistas informados del caso, panistas, perredistas y priistas saldrán acusados de este caso. Y no sólo lo dicen los periodistas, también lo dijo el Presidente que no suele guardar discreción alguna. Así que si hacemos caso a los rumores –todavía no ha salido un solo papel, un solo video–, estaremos ante el show del sexenio.

Regreso entonces al principio de este texto y hay que ampliar la porra mencionada: Ya llegó, ya está aquí, el que va a chingar al PRI. Y al PAN y al PRD.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.