Un día con 'Lord Cacahuates'
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Un día con 'Lord Cacahuates'

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Un día con 'Lord Cacahuates'

07/06/2019
Actualización 07/06/2019 - 14:12

Los nuevos gobiernos siempre traen de la mano a sus personajes. Simpáticos, pesados, ocurrentes, petulantes o abiertamente estúpidos, se desplazan por el quehacer gubernamental y son objeto de críticas, burlas, mordacidades y, eventualmente, algún elogio. Pasa en cada gobierno. Con la 4T parece que el desfile de actores será interminable y no se limitará a los titulares de las secretarías. El caso del famoso Lord Cacahuates, que es Roberto Velasco, responsable de comunicación de la Cancillería, es una muestra de lo que nos depara este gobierno. Si pensábamos que en la administración de AMLO el desconocimiento y el desprecio por las formas era algo exclusivo del presidente, es claro que tiene fieles seguidores. El oso de Lord Cacahuates en Washington, en una reunión sobre una de las mayores crisis entre ambos países, es la imagen gráfica de la diplomacia cacahuatera de la 4T. En una reunión de alto nivel, el canciller sienta en la silla de los negociadores a su comunicador, que decidió abrir una servilleta como si fuera a poner un puesto de naranjas, y esparcir cacahuates que se comió mientras transcurrió la reunión. A lo mejor hay fotos del momento posterior de tragar los cacahuates: pasándose la lengua por los dientes para limpiárselos de cáscaras, o metiendo un puño del maní a la bolsa del saco. No disponemos de más imágenes de las andanzas de Lord Cacahuates en la vida diplomática, pero podemos imaginar su actividad cotidiana en el trabajo.

Un día cualquiera en la Cancillería. El canciller (EC) llama a su vocero, Lord Cacahuates (LC).

EC: ¿Qué tenemos hoy, Robertito?

LC: Hoy tenemos sopa de arroz, cerdo en pasilla o taquitos dorados de pollo y flan de caramelo o gelatina de yogur.

EC: Te estoy preguntando de la agenda, estúpido. ¿No puedes dejar de pensar en comer? Todo el día estás tragando o pensando en tragar; pareces Pilón, el de Popeye.

LC: No conozco a Pilón, señor Canciller, no es de mi generación. A mí me tocaron los X-Men y…

EC: Ya cállate. I mi mi ticirin lis ixmin. Siempre con tus ondas millennial. ¿A quién vemos hoy?

LC: Al canciller de Alemania.

EC: Alemania no tiene canciller, idiota. Es Ángela Merkel y ella no vino. Al que veremos es al ministro de Relaciones. Pon atención cuando escribas el tuit, no la vayas a regar, que siempre tenemos errores con los tuits. Piensa antes de subirlo, ¿sí? Think, thanks.

LC: ¿Qué significa eso?

EC: Piensa, gracias.

LC. Ok, qué gran frase, canciller, y además en inglés. Después tenemos que ver lo de la carta a España.

EC: ¿Qué? ¿Beatriz mandó otra car…? Digo, ¿mandaron otra carta?

LC: No, la de antes, pero pues ya sabe que sí se enojaron los manolos.

EC: Y tienen razón. A ver si el presidente nos autoriza un viaje para arreglar las cosas.

LC: Claro que nos lo autoriza, ni que fuéramos científicos o becarios del Conacyt para que no nos deje. Podíamos aprovechar para comer una fabadísima y unas paellas deliciosas. Ya ve que allá se come muy bien...

EC: ¿Qué dijeron hoy en la mañanera?

LC: Lo de siempre: que los fifís, que los conservadores, que fueron los de antes, o sea, normal.

EC: ¿Por qué tienen tinta roja estos papeles?

LC: No es tinta, es adobo, lo que pasa es los revisé temprano y como traje en mi tóper unas costillitas para el desayuno pues…

EC: Hazme un favor y retírate. Ya estoy pensando que tienes una pata hueca. Además hueles a fritanga, carajo.

LC: Disculpe señor, pero le recuerdo que mañana salimos a Washington. Eso dijeron en la mañanera, que íbamos a ir para arreglar lo de los aranceles a la Casa Blanca.

EC: ¿Cómo a Washington? ¿Así, sin citas? ¿Quién dijo esa barbaridad?

LC: El presidente, señor.

EC: Pues empaca inmediatamente porque nos vamos.

LC: Sí, señor. Los cacahuates allá son deliciosos. Voy a llevar unos enchilados para combinar. De veras que me encanta viajar.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.