'Inféctame más', la serie
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'Inféctame más', la serie

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'Inféctame más', la serie

06/05/2020
Actualización 06/05/2020 - 15:04

En el episodio pasado de su serie favorita 'Inféctame más', vimos cómo a pesar de la pandemia que azota al mundo con singular crueldad, hay quienes resisten en medio de la más dura adversidad y hay, dentro de ellos, un grupo especial que destaca entre los demás, no solamente por su reciedumbre moral, sino porque los mueve el amor. Es el caso de Irma Eréndira y John, ese par de tórtolos de la transformación cuyas expresiones de amor desenfrenado no cesan por motivo alguno. En capítulos pasados vimos cómo Irma Eréndira, al dar positivo en la prueba de coronavirus, anunció su infección a los cuatro vientos. Henchido de amor, sudando pasión, Ackerman la nombró guerrera, acusó al perverso neoliberalismo de haber propagado el maldito virus que azota a la humanidad y subrayó su amor con frenesí. Ella no se quedó atrás y en un episodio de amor enfebrecido lo llamó “mi bálsamo, mi medicina y mi inspiración”.

Esta semana, 'Inféctame más' se pone más que interesante. Mientras Irma Eréndira vive enclaustrada en su hogar revolucionario, esto es aprovechado por las fuerzas del mal que quieren derrocar al imperio bienhechor de la cuatroté. Nuestra heroína es una de las puertas de ese bastión, puerta de hierro intraspasable… ¿Intraspasable? ¡Falso! Sólo hay alguien de las fuerzas del mal que lo puede hacer, pues ha logrado meterse como la humedad hasta los más preciados espacios de poder. Abusando de la confianza del supremo líder y disfrazado de humilde servidor público, se esconde el temible Darth Bartlett, encarnación del mal, expresión acabada de la corrupción y el bandidaje político, y ahora hace de las suyas, mientras la luchadora se encuentra postrada víctima del fatal virus. Darth Bartlett manda a su hijo a ver a sus amigotes y que le regalen licitaciones de equipo médico que aumentan la fortuna del maligno representante del mal y que sume a la cuatroté en las sospechas de corrupción. En uno de sus veintiocho cuarteles, Darth Bartlett se carcajea mientras ve los informes de su vástago a quien dice: “No te preocupes, a mí me aplanan la curva todos”.

Mientras tanto, John anuncia un nuevo embate del conservadurismo y las fuerzas retrógradas en sus programas de televisión. John jamás pensó que iba a terminar de cómico en la televisión pública, pero sabe que toda tarea revolucionaria requiere del mayor de los esfuerzos individuales. “Extrañou mi guerrerrai, ella siempre decir que debo hacer y porquei. Lucha revolucionaria nos pone pruebas duras como maldito virus. Seguro Calderón tiene laboratorios y fabricou virus, su maldad no tener límites”. John atraviesa duros momentos de soledad porque no puede ver a su amada. En su desesperación recurre a placeres escondidos y solitarios que le generan culpa y siente que empañan su entrega por la causa.

En otro lado la epidemia también se hace presente, pues nadie está a salvo del azote. En los pasillos de Palacio un alma en pena ronda por los rincones, sus sollozos se perciben. Es el nuevo caballero de la luz, el luchador incansable contra el virus, el hombre que estudió, que se quemó las pestañas para tener conocimiento, para dominar los temas de la salud y ser alguien en la vida. Es el querido Hugo. Veremos en estos capítulos cómo de niño fue un nerd al que todos zapeaban y no lo dejaban jugar en el recreo. Ninguneado por años, de la noche a la mañana se convirtió en héroe nacional de la mano del todopoderoso a quien atendió en uno de sus delirios causados por el virus neoliberal. Hugo lucha consigo mismo. Por un lado, su ego clama venganza, pero Hugo también quiere hacer el bien. Ya ha mandado a toda la población a encerrarse en sus casas, ha suspendido las actividades económicas, su poder es ilimitado. El prócer se ha entregado a él de manera absoluta y tiene permiso para decidir sobre todo. Nadie sabe hasta dónde llega su poder y él ya se dio cuenta. Por eso sufre.

¿Se recuperará Irma Eréndira? ¿Podrá acabar con Darth Bartlett? ¿Saldrá de nuevo el Sol para John? ¿Podrá Hugo vencer a su ego tan lastimado en el pasado? No deje de ver esta apasionante serie sobre el ser humano.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.