Cada quien su hoguera
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Cada quien su hoguera

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Cada quien su hoguera

03/04/2019
Actualización 03/04/2019 - 14:35

Todo indica que vivimos tiempos de pelea. Normalmente estos quedan atrás con el fin de las campañas. Sin embargo, ha sido estrategia del actual gobierno mantener el acento rijoso de las contiendas. Es seguro que el tono se mantendrá los siguientes años. La demolición de lo hecho en años pasados va en serio, la enemistad de los gobernantes con sus malquerientes es profunda, el desprecio existe, el odio también y ambos se placean alegremente en los discursos y posicionamientos públicos de la clase gobernante.

A esto hay que abonar el ambiente siempre rasposo que existe en las redes sociales cuando de algún comentario político se trata. La avalancha de insultos, el reto constante hace, por ejemplo, de Twitter, un zafarrancho generalizado sin interrupciones. Cuando no le toca a uno le toca al otro. El ambiente es de enojo, hay ira, cosas que son alimentadas desde las 'mañaneras', sentimientos que brotan cuando no hay trabajo, cuando las expectativas se esconden y no hay muchos lados a dónde voltear –cosas que no se pueden negar que están sucediendo en estos meses.

El movimiento #MeToo en México ha llegado con músicos, escritores, periodistas. Seguro las mujeres de hoy y las de mañana serán más libres que las de ayer, sometidas a sinnúmero de vejaciones. Seguro ya el día de hoy cualquier hombre se la piensa tres veces antes de insinuarse a una subordinada o a una compañera. Los manoseos, la vulgaridad, el acoso, la falta de respeto, la insinuación disfrazada de amenaza laboral, tienen ya la sanción social y, muy pronto, esperemos, castigo en los tribunales. Sin embargo, en esa tropicalización de lo que nos viene de afuera, el tema ha servido para la venganza entre pares, para el señalamiento irresponsable, para la acusación a oscuras. El suicidio de un conocido rockero se ha convertido en una tragedia sobre otra tragedia.

Hay que hacer notar que es un ambiente general lo que existe, no se trata de un microclima. Si el presidente de la República organiza y transmite en vivo el linchamiento de los adversarios con una serie de descalificaciones, ¿por qué los demás no van a tener sus propios linchamientos a nivel casero o red social? Sin importar el tamaño, cada quien tiene su hoguera.

Por si esto fuera poco, el ambiente nacional será pronto cubierto por las amenazas del orangután que gobierna Estados Unidos. Lo ha dicho claramente: México se debe ajustar a las solicitudes que haga para detener la migración de centroamericanos. El cierre de la frontera es su arma en la sien. Nuestro país será nuevamente centro de los ataques de Trump, seremos su tema de campaña, uno de sus trampolines para la reelección. Muy posiblemente regresaremos al clima de zozobra de los primeros meses del gobierno trumpista, en el que bastaba amanecer para encontrar una amenaza directa del presidente norteamericano vía las redes sociales.

De seguir así, muy posiblemente este escenario nos agarre en una madriza colectiva de todos contra todos, organizada y fomentada desde Palacio Nacional con ecos en Twitter y cualquier movimiento que se preste al linchamiento como actividad social. Posiblemente nos encuentre también mentándole la madre a los españoles, al Papa y organizando algo contra los católicos por andar evangelizando hace siglos y cancelando cualquier tipo de actividad con los alemanes –que a saber por qué no pasan el ojo de la 4T.

Cuando vamos a necesitar estar unidos, nos agarrarán divididos; cuando vamos a necesitar aliados, nos agarrarán peleando con los más cercanos.

Pero bueno, parece que para este gobierno es importante que cada quien tenga su hoguera.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.