AMLO, ante las calamidades
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AMLO, ante las calamidades

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AMLO, ante las calamidades

13/03/2020

No hay que dudar que en el mundo sorprenda la manera en que el presidente López Obrador ha tomado el asunto del coronavirus. Cualquiera podría esperar un poco de seriedad respecto del mandatario mexicano por tratarse del tamaño del país, de su economía y por los más de cien millones de habitantes que tiene en su territorio. Lamentablemente no es así, pero ellos no lo conocen, nosotros sí y sabemos que es capaz de eso y más. Las escenas que muestran al Presidente en días recientes haciendo y diciendo cosas sobre la pandemia mundial, son alarmantes. Hace unos días decía que no hay que temer al coronavirus: “…eso de que no hay que abrazarse ¿eh?, no pasa nada, o sea…”. Poco después, mientras el responsable de salud decía las maneras en que había que saludarse y estornudar, el Presidente se carcajeaba detrás del funcionario; en una de sus conferencias mañaneras, dijo que “los conservadores” quieren “que nos infectemos” para “echarnos la culpa”. Ni modo, ese es el Presidente y es lo que tenemos en México.

Ya entrados en ese terreno, podríamos preguntarnos cómo hubiera reaccionado AMLO ante otras calamidades que se han presentado en el curso de la historia de la humanidad. Podemos imaginar bien a AMLO con su actitud en dos momentos históricos diferentes.

EL DILUVIO UNIVERSAL

Está AMLO con los suyos, cuando le cuentan que caerá un gran diluvio que inundará toda la Tierra. El prócer pregunta:

- ¿Qué es eso de diluvio, no entiendo?

- Es una lluvia enorme, desproporcionada, que acabará con todo. Es lo que dicen, maestro.

- ¿O sea, una tormenta tropical como las de Macuspana?

- Una de esas, pero en gigante, maestro, ¡multiplicada por un millón!

- Naaaaa, es de que… no se puede multiplicar por tantísimo, eso es un mito de los tecnócratas.

- Eso nos dijo Noé y que nada más se salvarán unos cuantos y los animales, por eso está construyendo esa mega-arca.

- ¡Ese pinche Noé es un maldito conservador! A mí Dios no me ha dicho nada y ya saben quién es el que habla con el Creador. El arca es un proyecto de los fifís para salvarse de la persecución que se viene contra ellos. ¡Voy a cancelar esa obra del arca!

- Pero, maestro, ¿no sería mejor hablar con Noé y salvarnos en el arca?

- Eso quieren los de la derecha, quieren que nos ahoguemos en la inundación para luego echarnos la culpa de que nos morimos. Nos quedamos aquí, primero muertos que compañero de viaje del pinche Noé.

LAS VACAS LOCAS

AMLO, en una reunión, se entera de la enfermedad que afecta gravemente a las reses en el continente europeo y que tienen que ser sacrificadas por millones.

- Maestro: tenemos el asunto de las Vacas Locas. Qué vamos a decir, es un asunto muy grave.

- Por qué va a ser grave si pasa en Europa. A nosotros no nos ha pasado nada ni nos pasará. Ni modo que las vacas se vengan nadando hasta acá, si están locas no pendejas. Jajajaja, recuérdenmelo para la mañanera de mañana.

- Señor, es que sí afecta a los seres humanos, la carne puede estar contaminada…

- Eso es de los fífís, de los que comen carne europea. Aquí eso le puede dar a Claudio X., a Krauze y a Salinas. El pueblo no come carne europea. Además, cómo saben que las vacas están locas, ¿se disfrazan de Napoleón o qué? Jajajajaja, recuérdenmelo para la mañanera también.

- Señor, es que hay alerta en todo el mundo, es una crisis mundial.

- Naaaa. Eso dicen los conservadores que quieren matar a las vacas mexicanas y que nosotros muramos como reses. ¡Pinches vacas neoliberales! Las usan para hacer una campaña en nuestra contra. ¿Cuándo han difundido lo que me gusta la barbacoa que no es de vaca, por ejemplo? Nunca. Así que no caeremos en el engaño de que ahora las vacas están locas. Dejad que las vacas vengan a mí.

Y mientras tanto, en México seguimos a la espera de que el coronavirus nos alcance.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.