Trascendentes las elecciones de 2021
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Trascendentes las elecciones de 2021

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Trascendentes las elecciones de 2021

21/02/2020
Actualización 21/02/2020 - 15:07

En unos meses más ¡y con lo rápido que pasa el tiempo! nos encontraremos en pleno proceso electoral federal. Probablemente los comicios más importantes en la historia de México. No, no se trata de una exageración afirmar esto.

Y si así fuera, por algún historiador que por ahí anduviera y con atendibles argumentos intentara probar lo contrario, al menos nadie negará que las elecciones de 2021, a pesar de ser sólo para diputados federales, serán sin duda las más importantes en lo que va del siglo. Y por supuesto del milenio.

E importantes no por el número de gobernadores que se habrán de elegir, que serán 13. Tampoco por el número de legislatura locales a renovarse, que serán las de 27 estados. Ni por las entidades que tendrán elecciones de ayuntamientos, que serán 28.

En total estarán en disputa alrededor de tres mil 200 cargos de elección popular, entre diputados –tanto federales como locales–, alcaldes, regidores y síndicos municipales. Además de 13 gobernadores.

Sólo dos entidades, Durango y el Estado de México, no tendrán comicios locales. Para efectos prácticos se trata casi de unas elecciones generales, como se estila en países de democracia electoral avanzada, pero a las que poderosos cacicazgos locales aún se oponen en nuestro país. Es decir, a que las elecciones estatales sean coincidentes con las federales. Como Coahuila, donde el priismo bajo ningún concepto acepta –ni siquiera discutir– que los comicios locales se empaten con los federales de cada tres años.

Pues bien, la importancia de los comicios federales y locales que habrán de celebrarse en México el domingo 6 de junio de 2021 no deriva del hecho de que se trate de la elección más grande de la historia del país.

No, ni remotamente es esa la razón que hace importantes –y más que importantes trascendentes– las elecciones del 2021. La causa estriba en que como nunca, quizá, estarán en clara competencia dos visiones radicalmente diferentes del hombre, de la sociedad, de la vida en sociedad, de la economía, y del modo de hacer política.

Sólo será de esperar, ojalá así sea, que para entonces los campos de las dos principales visiones políticas –pues difícilmente habrá una tercera– queden perfectamente deslindados. Ello para que el votante disponga –sin animosidad ni 'guerra sucia'– de la información necesaria que le permita ejercer su voto no sólo con libertad, como debe ser, sino con suficiente y objetiva información para hacerlo en conciencia.

En el pasado, en vísperas de algunas de las últimas elecciones presidenciales, se habló de que se avecinaba lo que se dio en llamar “choque de trenes”. Salvo en 2006, por lo cerrado de los resultados, nunca hubo algo parecido al “choque” que se pronosticaba. 

Ahora y sin que se trate de una elección presidencial, si las cosas siguen como hasta ahora y a pesar de que sólo se trate de comicios federales de medio término, nadie dude que en 2021 tendremos la madre de todas las batallas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.