Ante la pandemia, claro que sí: beneficios fiscales
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Ante la pandemia, claro que sí: beneficios fiscales

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Ante la pandemia, claro que sí: beneficios fiscales

10/04/2020

Frente a la terrible pandemia y sus previsibles consecuencias, principalmente en el ámbito económico, ¿por qué la maledicencia se ha atrevido a afirmar las cosas que ha dicho? ¿sobre qué bases se ha obstinado en calificar de insensible la actitud del gobierno federal ante la tragedia? ¿es meramente por politiquería o simple ignorancia? ¿Desconoce esa maledicencia que a los pocos días de declarada la contingencia sanitaria se dictaron varias y pertinentes medidas?

Tales medidas, a los pocos días de declarada la contingencia sanitaria, fueron publicadas en el Diario Oficial. En éste ocupa tres páginas y el correspondiente decreto aparece, obviamente, con la firma del presidente de la República y el refrendo del secretario de Hacienda. El documento incluye más de una docena de “considerandos”, nueve artículos y un par de transitorios.

Imposible transcribir aquí la docena de “considerandos”, del decreto presidencial. Pero sí la parte sustantiva de varios de ellos. El primero, que plantea el problema, reconoce que la pandemia ha provocado “la suspensión de actividades de diversos sectores productivos, así como una serie de medidas de asilamiento social instrumentadas, para prevenir el contagio de la enfermedad, lo que tendrá un impacto significativo en la economía nacional”.

Otro considerando señala “que la actividad productiva también se ha visto perjudicada por el impacto negativo que genera entre la población y (en) los actores económicos la incertidumbre ligada a este tipo de episodios, lo que ha alterado los patrones de consumo de la población, sobre todo tratándose de los sectores de esparcimiento, servicios y turismo”.

Uno más dice que “la paralización de la actividad productividad tiene un impacto directo en los contribuyentes y en la preservación de las fuentes de empleo para todos los habitantes de la República Mexicana”.

Como consecuencia de los citados considerandos y otros más no mencionados aquí, el decreto indica que “a fin de mitigar los efectos económicos ocasionados por la referida epidemia y contribuir a reactivar la economía del país, el Ejecutivo Federal a mi cargo —dice- estima indispensable el otorgamiento de diversos beneficios fiscales”.

¿Cómo cuáles? Pues como beneficios específicos sobre los pagos provisionales (artículo Primero); exención hasta del veinte por ciento mensual y un máximo de 35 mil pesos “del pago de las cuotas obrero patronales previstas en la Ley del Seguro Social a cargo de los patrones” durante los dos primeros meses de la contingencia (artículo Segundo).

Asimismo exención “por una cantidad equivalente al cincuenta por ciento del pago de los servicios extraordinarios y de capitanía de puerto…a cargo de las empresas de transporte responsables de embarcaciones turísticas comerciales que arriben a los puertos del país” durante el mes en que se declaró la contingencia y los dos siguientes. (artículo Quinto)

También exención “por una cantidad equivalente al cincuenta por ciento del pago del derecho por el uso, goce o aprovechamiento del espacio aéreo mexicano… que deba pagarse a cargo de las personas físicas o morales dedicadas a las personas físicas o morales dedicadas a la transportación aérea de personas” durante el mes en que se declaró la contingencia y los dos siguientes (artículo Sexto).

Y a las entidades federativas el otorgamiento de un subsidio fiscal que “con posteridad a la entrada en vigor del presente Decreto eximan de los impuestos sobre nóminas y sobre hospedaje a los contribuyentes de los sectores de hotelería, restaurantes y servicios de esparcimiento” por el equivalente al veinticinco por ciento del monto que las entidades efectivamente otorguen en exenciones sobre los citados impuestos durante el mes en que se declaró la contingencia y los dos siguientes. (artículo Séptimo)

Lo anterior se lee en el decreto publicado en el Diario Oficial el 7 de mayo de 2009, firmado por el entonces presidente Felipe Calderón. ¿Suman poco o mucho los beneficios fiscales otorgados? Quién sabe. Pero claramente hace diferencia con la actitud, frente a una situación similar, asumida por el actual gobierno.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.