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La infraestructura nacional demanda planeación

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La infraestructura nacional demanda planeación

21/01/2021
columnista
Jorge Javier Jiménez
Vicepresidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, A.C.

En diciembre pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció, en la conferencia mañanera, su pretensión de cambiar la denominación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) por la de Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), para alinearla a su Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. Esta intención, en términos reales, busca detonar mayor inversión en infraestructura para estimular la generación de empleos.

En apoyo a esta iniciativa presidencial, se puede considerar la propuesta del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), de incorporar la Planeación en Infraestructura a través de la creación de un área en la materia, dentro de la estructura orgánica de la nueva SICT, donde se haga la revisión de todos los proyectos.

Las cifras que presenta el ingeniero George Sowers, profesor del Instituto de Tecnología de Georgia y consultor de Ingeniería de Derecho, revelan el impacto de no planear adecuadamente: el 60 por ciento de las fallas de ingeniería civil tienen su origen en la falta de planeación y, consecuentemente, en el 58 por ciento de la construcción, lo que eleva los costos estimados inicialmente.

Además, la planeación de las obras de infraestructura debe incluir la evaluación de su entorno ambiental y su protección, esto ante los proyectos de gran envergadura que requieran afectar inevitablemente áreas verdes.

Es importante considerar que el desarrollo de la infraestructura en México representa un gran reto, por la necesidad de aplicar todo el conocimiento técnico disponible para crear obras que propicien la armonía social y ambiental, sin perder de vista los objetivos para los que fueron diseñadas.

Por esto, es necesario considerar e implementar una visión sistémica en su diseño. No hay que perder de vista que los proyectos de infraestructura interactúan con el medio, con la salud y con las actividades económicas y sociales, por eso, también hay que sumar acciones de gestión para prevenir posibles conflictos.

En obras de infraestructura, con inversión pública o privada, en los estudios de preinversión, Plan Maestro y Proyecto Ejecutivo, se han dado casos de errores u omisiones, cuyo impacto final es retraso y elevación del costo, debido a una nula o mala planeación que se traslada a la etapa de ejecución, en donde toda adecuación tiene un sobrecosto.

La mala planeación genera gastar más dinero y, en el extremo, una defectuosa construcción que exponga la seguridad de los usuarios. Los estudios de planeación, pueden costar el 5 por ciento de un proyecto, pero ayudarán sustantivamente a alcanzar sus metas. La planeación no es un gasto, es una inversión.

Sin duda, la infraestructura nacional demanda planeación.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.