Los aranceles III
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Los aranceles III

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Los aranceles III

10/06/2019
Actualización 10/06/2019 - 10:04

Empecemos por la fecha: hoy es 10 junio, y no habrá 5 por ciento de aranceles a todos los productos mexicanos que se exporten a Estados Unidos. Esa es, para México, una buena noticia, y no se puede regatear la labor que realizó Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, para lograr ese fin, que era lo principal, lo urgente y lo importante. Le quita una enorme presión a la ya de por sí debilitada economía nacional, y le otorga espacio de maniobra a Carlos Urzúa y su equipo, que lo necesita para lidiar con las consecuencias del deterioro de Pemex, de CFE, y de cuestionables decisiones estratégicas que llevaron a Fitch y a Moody’s a bajar la calificación de los papeles mexicanos.

Si fuera una pelea de boxeo, se podría decir que México absorbió duros golpes, que lo pusieron en malas condiciones, pero no visitó la lona. Se perdió un round, pero no la pelea… aún.

Muchos acusarán al gobierno de Andrés Manuel López Obrador de entreguismo, de plegarse a los deseos de Trump. Yo aplaudo a un presidente que actuó con el pragmatismo que ameritaba el caso, y que para mi sorpresa, no se dejó llevar por los designios antiyanquis del Foro de Sao Paulo, y decidió con base en los intereses de los mexicanos. Ojalá esta misma lógica se aplicara en otros rubros porque cancelaría Dos Bocas y Sta. Lucía (cuya obra está suspendida por una Corte federal) y empezaría a transformar Pemex, que no rescatarla, para producir energías limpias. Pero, volviendo al tema…

Leyendo el documento dado a conocer por el Departamento de Estado de Estados Unidos, México se obliga a mucho, y EU a muy poco. México se compromete a endurecer su política migratoria, reforzando la seguridad en la frontera con Guatemala, realizando vigilancia con fines de extradición por las rutas conocidas (léase 'La Bestia') y combatiendo a los cárteles del tráfico de personas. Uno hubiera pensado que, a cambio de revertir una política de Estado mexicana, algo hubiera mencionado EU en relación a reducir el tráfico ilegal de armas de allá para acá, pero no. Ni una palabra. Me pregunto si este viraje provocará la renuncia de la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, autora de la política migratoria de México hasta el viernes. Como dijo el 'Manos de Piedra', ¡no más!

Implementar todo lo anterior costará caro, porque además, nos comprometimos a hospedar a los migrantes que tienen una solicitud de asilo en curso, en Estados Unidos. Les daremos vivienda, comida y trabajo mientras aguantan una espera que puede ser de años. EU, por su parte, dice que trabajará para acelerar los procesos de asilo, pero no dice si contratará a más jueces de inmigración o tomará alguna otra medida. ¿Qué pasará con los rechazados? ¿Con la familia que, después de año y medio esperando, le digan que no hay asilo? ¿Los vamos a deportar nosotros, o les permitiremos quedarse en México?

Medio escondido en el primer compromiso, hay un párrafo preocupante. Lo cito. La traducción es mía: “Estados Unidos y México se comprometen a fortalecer la cooperación bilateral, incluyendo información compartida y ACCIONES COORDINADAS para asegurar y proteger nuestra frontera común”. Lo de las “acciones coordinadas” se puede interpretar como un permiso para que corporaciones estadounidenses (FBI, DEA, ICE, CIA) actúen en México. Habría que aclararlo.

¿Qué ganó Trump? Armas para su campaña. Puede presumir que cumplió con su muro, porque convirtió a todo México en un muro. Sin aranceles, no afecta el bolsillo de millones de electores en estados republicanos que hubieran sufrido pérdidas. Además, sofocó una minirebelión de senadores republicanos que estaban opuestos a los aranceles.

¿Qué ganó México? Tiempo. Tiempo, para que transite por el Congreso de Estados Unidos el T-MEC, aunque el acuerdo ya quedó debilitado. Es claro que aunque exista el compromiso firmado de NO imponer aranceles entre los tres países, a mister Trump eso le vale queso. Habrá que ver qué otros capítulos del T-MEC son vulnerables a las veleidades trumpianas. Y tiempo para que se tomen decisiones internas coherentes que puedan por lo menos atemperar la crisis que viene, porque de esa, ya no nos salvamos.

Quedan, pues, dos grandes corrientes para evaluar el resultado del acuerdo con Estados Unidos: 1) Parafraseando las inmortales palabras de ese magnífico escultor de la lengua castellana, que es Paco Ignacio Taibo II “Nos la metieron doblada”. 2) El sabio refrán popular que consigna que “más vale un mal arreglo, que un buen pleito”.

Ustedes dirán.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.