Debate demócrata 2 (primera parte)
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Debate demócrata 2 (primera parte)

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Debate demócrata 2 (primera parte)

31/07/2019
Actualización 01/08/2019 - 5:39

El Partido Demócrata de los Estados Unidos inició el martes el segundo de los debates entre los aspirantes a la candidatura presidencial de 2020. El escenario fue Detroit, ciudad ubicada en uno de los estados clave para la elección, que es Michigan. Tal como ocurrió en el primer debate, los candidatos se repartieron en dos grupos de 10, seleccionados al azar, para aparecer en dos noches consecutivas.

Este primer grupo incluyó a Bernie Sanders y a Elizabeth Warren, quienes representan el ala más progresista del partido, junto con Pete Buttigieg, Amy Klobuchar y Beto O´Rourke, quienes buscan colocarse al centro del espectro ideológico de los demócratas. El intercambio, mayormente civilizado y respetuoso, reveló algunas vulnerabilidades de los demócratas, sobre todo en el terreno de la seguridad social.

El sistema de seguros médicos en Estados Unidos es una encrucijada que no han podido resolver en décadas. El ciudadano promedio tiene acceso a un seguro médico a través de su empleo, y como prestación laboral. Pero comprar un seguro privado es carísimo, y quien pierde el trabajo, queda en una posición altamente vulnerable. Esto quedó parcialmente solucionado con Obamacare, legislación que pasó el presidente Obama, y que incluía una garantía para que las aseguradoras no pudieran negar seguros por condiciones preexistentes. (Esto no se les ha ocurrido en México, pero debía hacerlo el gobierno)

Sanders y Warren quieren acabar con el negocio de las aseguradoras, y aplicar todos esos ahorros a un sistema de salud universal y gratuito. Pero no les alcanzarían los recursos. A querer y no, habría que subir los impuestos. Pero lo más grave, es que no podrán convencer a 144 millones de ciudadanos que tienen seguros a través de su empleo de que lo van a perder. Al estadounidense no le gusta que el gobierno le diga qué hacer, y las encuestas dicen que un candidato que enarbole esa bandera, perderá la elección. Al mismo tiempo, hay una demanda en curso ahora mismo para tumbar el Obamacare en las cortes promovida por el gobierno de Trump que, si prospera, acabará con la prohibición de cancelar seguros por condiciones preexistentes. Eso sí que sería un desastre.

Sanders y Warren pierden de vista que la prioridad es vencer a Trump, y que si éste los logra identificar como 'socialistas', tendrá la batalla ganada. El radicalismo del ala progresista demócrata es una píldora muy difícil de tragar para el electorado.

Los otros ocho candidatos presentaron sus argumentos, con opciones diversas, pero nadie atinó a volver el argumento contra Trump, y no contra los otros demócratas. Curiosamente, ninguno de los candidatos atacó frontalmente al puntero, Joe Biden, quien debatió el miércoles. Sorprende, porque la ventaja con la que Biden entra a estos debates es enorme. Pero tampoco atacaron a Trump, y miren que ahí hay tela de donde cortar.

Sanders y Warren proponen que entrar ilegalmente a Estados Unidos sea una falta administrativa y no un crimen, al tiempo que proporcionarían atención médica a todos los inmigrantes, legales o no. Olvidando el fondo del asunto, esas propuestas cuestan votos. Una sólida mayoría ciudadana está en contra de esas políticas. Falta pragmatismo.

El debate fue más bien aburrido, y algo disperso. Ninguno de los candidatos tuvo nada cercano a un momento sobresaliente, y es que son demasiados. Es hora de que varios abandonen sus aspiraciones y busquen objetivos realistas, como postularse al Senado. Al final de cuentas, aunque los demócratas ganen la presidencia, si el Senado sigue en manos de McConnell, poco podrán hacer.

Mañana, en la versión digital de El Financiero, los espero con el análisis del segundo grupo de candidatos, que incluye a Joe Biden, Kamala Harris, Corey Booker y otros.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.