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Barr

08/04/2019
Actualización 08/04/2019 - 14:56

William Pelham Barr es el nuevo personaje que centra ahora la atención en la investigación de Robert Mueller sobre la injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos en 2016 y posible obstrucción de justicia por parte de Trump. Barr es el nuevo fiscal general del país, y jefe directo de Mueller. Pero vamos desde el principio.

El presidente Donald Trump pasó dos años atacando al fiscal que él mismo nombró al arrancar su administración. Jeff Sessions cometió el pecado de separarse de cualquier investigación del Departamento de Justicia sobre la campaña de Trump, alegando, con razón, conflicto de intereses, ya que formó parte de dicha campaña. Trump, quien opera bajo la peregrina idea de que el fiscal general está para protegerlo a él, y no al país (lo que aquí conocemos como 'fiscal carnal') nunca se lo perdonó. En noviembre pasado, Sessions fue despedido.

Por esas fechas, la Casa Blanca recibió un documento de 18 páginas que proponía una teoría novedosa, si bien algo absurda: el presidente, por su investidura, no puede cometer obstrucción de justicia. El autor: William Barr. Siendo esta una de dos acusaciones que enfrentaba Trump en la investigación, más pronto que ya, nominó a Barr para ser el nuevo fiscal general.

Su confirmación se dio sin demasiados sobresaltos. Todos los senadores republicanos votaron a su favor. Si bien la existencia de la carta que envió fue motivo de crítica de los demócratas, Barr tenía a su favor que ya había ocupado el puesto en 1991 en la presidencia de George Bush padre, y gozaba de una reputación intachable. Un institucionalista, decían sus defensores. Incapaz de violar la ley, decían otros. Así, se convirtió en el nuevo jefe y supervisor de Robert Mueller.

Unos cuantos días después de la toma de protesta de Barr como el nuevo fiscal general, Mueller anunció el fin de su investigación, y empezó así el calvario del nuevo fiscal.

El interés público por conocer los resultados de la investigación de Mueller, no podía ser más intenso. Barr, un poco a la carrera, dio a conocer una peculiar carta, revelando, en cuatro páginas, las conclusiones principales de Mueller: 1) No se encontró evidencia de colusión entre Trump y su campaña con los rusos para influir en la elección de 2016. 2) En el tema de obstrucción de justicia, hay evidencia contradictoria, por lo que Mueller, no lo exonera, pero tampoco confirma que existió.

Barr, entonces, desató las dudas. Después de analizar un documento de unas 400 páginas en menos de 36 horas, Barr determinó que no hay delito que perseguir en cuanto a la obstrucción de justicia. Pero resulta que no está claro si Barr tiene la facultad de hacer un pronunciamiento de esa naturaleza, porque según su teoría legal, el presidente, haga lo que haga, no puede obstruir a la justicia.

Mientras, nadie conoce el reporte de Mueller. Solo se sabe la interpretación de Barr, y esto puso a los demócratas en pie de guerra, porque Trump, a instantes de difundirse las conclusiones de Barr, se declaró total y absolutamente exonerado.

Los demócratas, que por su mayoría en la cámara de representantes encabezan todos los comités, enviaron misivas furiosas a Barr exigiendo el documento completo. Barr respondió que entregará una versión a mediados de abril, pero eliminando porciones del reporte que comprometan investigaciones en curso, que revelen información clasificada, que sean parte de las investigaciones del gran jurado y que afecten la reputación de terceros no sujetos a acusación formal. ¿Quiénes son esos terceros? ¿Ivanka, Jared, Don Jr.? Barr pretende entregar un documento mutilado, protegiendo los intereses del presidente. Los demócratas no lo aceptarán, y esto podría acabar en las cortes.

Después de dos años de silencio absoluto, los investigadores de Mueller ya empezaron a hablar. El New York Times, citándolos como fuente, dice que hay frustración en el equipo de Mueller, pues lo que el fiscal presentó públicamente como sus conclusiones, no refleja la realidad de la investigación.

Esto todavía tiene mucha cuerda. Por lo pronto, el fiscal Barr ya aceptó testificar ante el comité judicial de la Cámara. Y lo hará bajo juramento.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.