AMLO tiene razón...
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AMLO tiene razón...

22/10/2018

Muchos criticaron a Andrés Manuel López Obrador, el presidente electo de México, cuando anunció que en el área deportiva de su gobierno el desarrollo del talento beisbolero tendría decidido apoyo. Fue famosa la foto que se difundió de AMLO en el juego de estrellas de grandes ligas en Estados Unidos, en la que aparece con David Ortiz, entonces de Medias Rojas de Boston. Desde que ganó, se ha reunido con Fernando Valenzuela, Ismael Valdés y otros ex-ligamayoristas, siempre mostrando su admiración. Y le llovió por eso. Es lógico, en esta tierra futbolera nuestra.

Confieso, con absoluta parcialidad y subjetividad, que en este tema concuerdo con el presidente electo. Llega octubre, después de seguir con menos atención de la que quisiera, la larga temporada regular de grandes ligas, y los equipos sobrevivientes nos empiezan a regalar la magia que el legendario Pedro “Mago” Septién describía como el deporte exacto, el ballet sin música, la perfección matemática alrededor de una pelota, el rey de los deportes, el beisbol.

El beisbol no es un deporte fácil de entender, ni de jugar. No se disfruta si no se está dispuesto a pensar en las miles de posibilidades que hay antes de cada lanzamiento. Para los jóvenes jugadores, la primera lección es: qué harás si te llega la pelota. Y, por más que uno se piense preparado, siempre hay sorpresas, situaciones distintas, posibilidades inesperadas. Es tan cansado jugar un partido de beisbol, como verlo.

Conozco el beisbol, porque es el deporte que practiqué en mi adolescencia, y en el que comenzó mi desarrollo profesional. Tuve el enorme privilegio de compartir micrófonos con el maravilloso “Mago”, no solo una biblia beisbolera, sino un gran ser humano, siempre generoso con sus experiencias, tratando de ayudar a sus jóvenes compañeros. Narramos juntos desde la Liga Mexicana de Beisbol, hasta la serie mundial entre Yanquis y Dodgers, entre muchos. Mi romance con el beisbol no terminará nunca.

Mañana comienza la Serie Mundial 2018. Enfrenta a los Dodgers de Los Ángeles, ganadores del banderín de la Liga Nacional, contra Medias Rojas de Boston, campeones de la Liga Americana. Será un choque lleno de posibilidades.

Dodgers es un equipo cercano al corazón de México. Es el equipo donde figuró el más trascendente beisbolista mexicano de la historia, el inolvidable Fernando Valenzuela. Ya pasaron 30 años desde que Dodgers ganó la serie mundial. Fue en 1988, con Valenzuela aún en el equipo, aunque no jugó la post-temporada por una lesión en el hombro. El año pasado, Dodgers llegó a la serie mundial, pero perdió en 7 juegos contra los Astros de Houston.

Estos Dodgers no se parecen a aquellos del siglo pasado, en los que los equipos basaban su éxito en pitcheo y defensiva. Ahora dan cuadrangulares. Este año rompieron la marca del equipo, y es una de las armas que usarán contra Boston. Tienen un gran lanzador, Clayton Kershaw, un zurdo difícil de descifrar, quien estará en el montículo para abrir la serie mañana por Dodgers.

Medias Rojas de Boston, hace 100 años, cambió a Babe Ruth, el más grande jugador de todos los tiempos, a los Yanquis. Los Dioses del beisbol los castigaron. En 1919 empezó el maleficio que los mantuvo sin ganar una serie mundial 86 años. Pero de 2004 para acá, se han coronado tres veces, y este año, después de vencer a sus odiados Yanquis en la post-temporada, buscan un título más. Tienen a Mookie Betts, el probable jugador más valioso del año, y a Chris Sale, un lanzador zurdo de excepción, que buscará controlar el bateo de Dodgers. Boston arranca como favorito en la Serie Mundial.

Quedan dos semanas antes de las elecciones intermedias en Estados Unidos, que estaremos cubriendo ampliamente en El Financiero-TV, y en esta columna. Ofrezco disculpas a los amables lectores a quienes el beisbol les vale queso, pero me ganó la pasión. El jueves volvemos a la realidad, pero mientras tanto…

¡PLAY BALL!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.