Jorge Berry

Así se mata a la gallina de los huevos de oro

El gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro, no entiende que llevar un destino turístico como el nuestro requiere de profesionales, con estudios y experiencia.

No se repitió el desastre de noviembre en el Tianguis Turístico de Mérida, pero Nayarit estuvo cerca. No hay manera de hacerle entender al gobernador Miguel Ángel Navarro que llevar un destino turístico como el nuestro requiere de profesionales, con estudios y experiencia. Dejarlo en manos de un político de poca monta, como el secretario de turismo Juan Enrique Suárez, provoca resultados que en otras circunstancias parecerían risibles.

Como todo en los gobiernos de Morena, desde la federación y hasta los municipios, todo se maneja con base en la improvisación. El presidente López Obrador lo ha dicho, y sus acólitos repiten sus conductas, aunque en lo personal no lo crean: gobernar no tiene ciencia. Ese desprecio por la ciencia y el conocimiento es lo que tiene al país al borde del abismo.

En Nayarit, Marc Murphy manejó el fideicomiso de Bahía de Banderas durante 18 años. En ese tiempo, Nuevo Vallarta, Riviera Nayarit y Punta Mita quedaron establecidas como marcas reconocidas en todo el mundo. Murphy supo balancear, en esos tres sexenios, los requisitos del gobierno del estado con los intereses de los empresarios e inversionistas para hacer crecer el destino. Como él lo describe, era el queso en medio de dos panes.

Hoy, la promoción turística en Riviera Nayarit es un desorden. Es increíble que en pleno Tianguis en Acapulco, el secretario de turismo de Nayarit se enrede en una controversia con una agencia de relaciones públicas que había contratado, y a la que ahora se negó a pagar. El gobierno de Nayarit será demandado por esta causa.

La impresión que causó el estand de Nayarit en el Tianguis es que la idea del gobierno es desaparecer la marca Riviera Nayarit, y quedarse con Nayarit a secas, mientras deciden qué hacer con Valle Nayarit, zona a la que quieren impulsar, pero que hoy no tiene nada, ni presupuesto del gobierno, pues todo lo que le pueden exprimir a lo que antes se usaba en promoción y creación de infraestructura, hoy se tira a ese enorme basurero que se llama Tren Maya.

Pusieron un puesto para promover el café de Nayarit, cuya presentación (la del puesto) parecía taquería de mercado. Así, ni ganas de probar el café.

Los empresarios, hoteleros y demás inversionistas en el sector, son completamente despreciados por el gobierno. Ni los oyen ni los ven. El descontento es palpable, pero el secretario Suárez parece no tener ni conciencia del problema. Digámoslo claro: el turismo no es lo suyo. En el poco tiempo que lleva en el cargo, ya va en su tercer (a) directora del fideicomiso Bahía de Banderas. Ni él, ni ninguna de las sucesoras, sabe media palabra de la responsabilidad del cargo. Si los dejamos, así seguirán hasta mermar seriamente el destino.

El estand de Jalisco en el Tianguis tampoco fue muy vistoso, pero por lo menos no se hizo el ridículo. Es de reconocer que hay planeación y profesionalismo, aunque no muchos recursos. Así están todos. Especialmente deslucido junto con Nayarit, estuvo Baja California Sur. Se desatendió este año, supongo que porque no hay dinero, a Los Cabos.

En otros tiempos, cuando se reconocía la importancia del turismo como motor económico y generador de divisas, era invariable la asistencia del presidente de la república al Tianguis. Ahora, por haber regresado a su sede original, en Acapulco, pensé que el presidente López Obrador asistiría, pero me equivoqué. Fue a inaugurarlo el secretario de gobernación, Adán Augusto López, quien ya actúa como si fuera candidato.

Las autoridades de Quintana Roo se muestran preocupadas por la situación de inseguridad que se vive en Cancún y Playa del Carmen. El clima de violencia provocado por el crimen organizado en la zona es un serio peligro para esos destinos. Eso sí, ni ellos defienden el Tren Maya. Les quita, como a todos, su presupuesto de promoción, y no quieren que se identifique el destino con una política destructora del medioambiente. Sin permisos, sin estudios de impacto ambiental, con el sello de la casa, que es la opacidad, y en contra de la voluntad de los habitantes de las comunidades, empezando por los jaguares, siguen talando selva y destruyendo vida.

Esto son nuestros políticos. Del presidente para abajo.

¡Hasta el lunes, amigos de Bahía y Vallarta!

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