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¿Y si todo cambia, México?

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¿Y si todo cambia, México?

18/10/2019
Actualización 18/10/2019 - 10:44

Les cayó mal la comida y esta noche están en Tamaulipas, en donde no conocen a nadie. Urge un médico y no pueden ir a un hospital.

¿Y si llamar a un doctor fuera tan fácil como pedir un Uber? ¿Y si a ese doctor le bastasen consultas a domicilio para vivir bien y las consiguiera mediante una hipotética aplicación?

Muchos médicos tradicionales perderían clientes y probablemente quien construyó edificios de consultorios enfrentaría un lío.

La economía cambia. Hoy no es necesario comprar un coche para salir de una colonia por la que no pasa nadie, ni comprar un periódico para informarse en la calle, ni rentar una oficina completa cuando se puede pagar un café o un espacio de coworking para salir del problema, tampoco comprar una flotilla de motocicletas para enviar comida a los clientes.

México lleva tres años sin recibir inversiones automotrices para nuevas plantas de fabricación. Muchas hechos se acumulan. Por ahora podemos llamarlos coincidencias:

Este año caen en México: la fabricación de productos metálicos, 7.9 por ciento; los derivados del petróleo y del carbón, 7 por ciento; la industria química, 2.5 por ciento… y la lista de productos tangibles continúa, de acuerdo con el Inegi.

Puede ser la falta de aprobación del T-MEC que sustituirá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, puede ser por la indefinición del presidente Andrés Manuel López Obrador en torno a cuál es la política económica.

También, por la campaña de pleito comercial permanente del presidente Donald Trump o por lo que dice Samir Saran.

“(Hoy) proveer la misma utilidad final a un consumidor requiere la producción de menos bienes manufacturados”, advierte el presidente del Observer Research Foundation (ORF), uno de los think tanks más influyentes en Asia, citado frecuentemente por el Foro Económico Mundial.

Piensen en algo que ya saben: su celular y el montón de cosas que ya sustituyó y que ya casi no se fabrican: cámaras, rollos fotográficos, teléfonos de escritorios, monitores, módems…

El asunto es que esta referencia de café es una tendencia que viene ahora por todo y quienes no lo entiendan pueden quedar fuera del negocio.

Este mes la atribulada Ford cerró tratos en China con la automotriz Changan y en India con Mahindra. En el primer caso creará diseño y nueva tecnología. En el segundo, compartirán un negocio en el que la india tendrá la mayoría accionaria.

Atención, la influyente publicación Barron’s destacó ayer que Ford presentó una red de 12 mil estaciones de carga para vehículos eléctricos y más de 35 mil enchufes en Norteamérica. La empresa se asoció con Amazon, de Jeff Bezos para ofrecer la instalación de equipos de carga caseros.

No existe todavía una gran empresa mexicana capaz de hacer algo más que suministrar partes a los automóviles y a aún a éstas no les va bien. Ayer el poderoso Grupo Alfa reportó que Nemak -que hace partes para motor de combustión interna- tuvo una caída en sus ventas de 16 por ciento al tercer trimestre de 2019. Las acciones de este conglomerado regiomontano conducido por Armando Garza Sada perdieron 21 por ciento de su valor en cinco años.

Si no hay quien haga diseño o tecnología de punta, menos parece haber alguien que ofrezca lo que Amazon sí: una red de contactos superior, llena de compradores segmentados y listos para pagar con su tarjeta bancaria a la mano.

“La eficiencia de consumo está reemplazando a la eficiencia en la producción, una tendencia que podemos llamar ‘uberismo’”, dice Saran, de ORF. Creo que en México nadie está analizando este cambio acelerado. Algunos pueden acabar rematando la empresa, absorbidos por un gigante y la población, rebasada por algo que vieron venir y no comprendieron. Volveré a este tema.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.