Una gran oportunidad se asoma
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Una gran oportunidad se asoma

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Una gran oportunidad se asoma

05/07/2019
Actualización 05/07/2019 - 11:51

Últimamente me preguntan con frecuencia si hay alguna razón para ser optimista. Podría pensar en Tatiana Argáez como una. Acaso le hace falta un sombrero porque trabaja a la sombra de los árboles en la humedad de la cálida selva yucateca sobre un banco improvisado frente a un pequeño montículo —como el que usan los pitchers en el beisbol para lanzar— formado por tierra, carbón y minerales que habrán de convertirse en la base para cultivar algo atípico en la región: vainilla.

Está feliz, es su primer 'trabajo' y finalmente aporta un ingreso de 3 mil 600 pesos a la casa que comparte con su esposo y dos niñas. Lo pagamos los contribuyentes. Su labor es producir y reunir el sustrato para una producción agrícola especializada.

A la vida de esta mujer vino a dar el plan de Luisa María Alcalde, la secretaria del Trabajo que promueve el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que es denostado con frecuencia por ser destinado para 'ninis'.

Tatiana admite que no trabajaba ni estudiaba antes de integrarse al proyecto agrícola en el cual labora. Dejó su carrera trunca a los 19 años de edad cuando al iniciarla enfrentó un embarazo de alto riesgo que exigió reposo. Luego vino el segundo y no hubo más tiempo para largas jornadas seis días a la semana.

Hoy trabaja cinco horas diarias de lunes a viernes y el ingeniero agrónomo que la supervisa dice que quiere contratarla al final del año que dura el programa. Ella quiere quedarse.

Seguramente habrá muchos becados que no aprovechen la oportunidad, pero por lo que vi, Tatiana trabaja a tope en un proyecto de valor agregado: una nueva forma de producción de vainilla, producto de baja mano de obra y alto valor en el mercado mundial.

Si miles aprenden como ella oficios y ya capacitados se suman a los más preparados que trabajan en México, el país podría aprovechar una tendencia que inesperadamente parece alinearle las estrellas.

Una investigación revelada el mes pasado subraya que el atractivo de China pierde fuerza y la privilegiada ubicación de México nuevamente cobra inercia.

La realizó y divulgó el Instituto de Cadena de Suministro Digital (DSCInstitute, en inglés) del que he escrito antes, fundado por veteranos de grandes corporativos globales, lo encabeza George Bailey, un ex Sony e IBM. https://www.dscinstitute.org/assets/documents/US-China-Survey-Report.pdf

Durante junio, el instituto recogió opiniones de líderes de empresas en torno al conflicto comercial entre Estados Unidos y China, cuyo fondo no parece que vaya a resolverse pronto. Los resultados son sorprendentes: 81 por ciento de ellos admiten que el pleito les provocó algún tipo de influencia para repensar su modelo de cadena de suministro. Un tercio de estos dicen que esa influencia es grande.

“Más del 50 por ciento de quienes respondieron están planeando o planean diversificar su producción afuera de China”. El estudio explica que México está entre las opciones.

Quienes respondieron trabajan para empresas de manufactura, pero también de telecomunicaciones, consumo, transporte y construcción.

El reto obliga a escapar de complejos, inclusive los de un gobierno que estime poco relevante la inversión privada. La fórmula para aprovechar la ola es conocida: seguridad, educación práctica y actualizada, energía eficiente y accesible, infraestructura útil y moderna y la buena salud de la gente que motiva una sana alimentación.

Hacer la mezcla correcta es obligación de quien eligió y fue electo para conducir el país. El plan de Alcalde en la Secretaría del Trabajo da oportunidades de capacitación a quien antes no las tuvo, es mucho, pero no basta.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.