¿Tiene la culpa la ‘mafia’ de la ciencia?
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¿Tiene la culpa la ‘mafia’ de la ciencia?

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¿Tiene la culpa la ‘mafia’ de la ciencia?

15/02/2019
Actualización 15/02/2019 - 10:28

Hizo tanto ruido que impide analizar el fondo. ¿Tiene razón el presidente Andrés Manuel López Obrador en alertar a los mexicanos sobre la existencia de una mafia entre quienes practican la ciencia en México?

Así lo dijo él este jueves: “Hay toda una campaña y es importante ventilarlo (porque) están muy molestos algunos del Conacyt (porque) hay mafias en todo, hasta en la ciencia, porque tenían sueldos elevadísimos y tampoco tenían tanto nivel académico, entonces se sienten desplazados”, así reventó el presidente luego de las críticas que recibió por colocar a una modista al frente de asuntos justamente de científicos.

Pero el fondo es muy relevante: México no es innovador y algo de responsabilidad deben asumir empresarios, políticos, periodistas… y los científicos. No importa lo que digamos del “ingenio del mexicano”. De poco nos sirve, si es que algo lo hace especial. En el sistema económico en el que estamos inmersos, lo que más genera riqueza es crear, no explotar.

Una empresa muy visible del índice Dow Jones en Estados Unidos es Alphabet, cuya estrella más visible es Google y su YouTube, la dirige Larry Page. Para existir, esta compañía depende de sus inventos, de su ingenio para vender publicidad de un modo nuevo. Esa empresa obtiene como margen 60 dólares por cada 100 que cobra, justamente porque ofrece lo que otros no tienen.

Contrasta su caso con el de la más visible de México, América Móvil, de Carlos Slim, que también opera internacionalmente, cuya existencia recae en la posibilidad de que le permitan explotar el espacio radioeléctrico de las naciones y en comprar tecnología de punta que otros producen, para hacerlo eficientemente y obtener una ganancia que si bien sigue siendo buena, es de 35 dólares por cada 100 que cobra.

Alphabet obtuvo ingresos por 137 mil millones de dólares en 2018 y en cinco años su valor en el mercado subió 86 por ciento. América Móvil vendió el equivalente a 48 mil millones de dólares el año pasado y sus acciones subieron 6 por ciento en el mismo lustro.

Google anunció este miércoles una inversión por más de 13 mil millones de dólares en centros de datos y oficinas en Estados Unidos para 2019. América Móvil divulgó que invertirá este año alrededor de 8 mil 500 millones de dólares en fibra óptica y nuevas tecnologías. Buenas inversiones ambas, pero solo una es para crear.

El resto del índice Dow lo componen compañías como Microsoft, Johnson & Johnson, Pfizer, Cisco o Coca Cola, que crearon sus productos. En el IPC, compañías como OMA o GAP que explotan concesiones del gobierno para operar aeropuertos, o Pinfra, que las obtuvo para operar carreteras. Las primeras suelen ser más rentables y eso les permite pagar mejores salarios, de este lado, la historia es distinta.

Nos falta ciencia no solo abundante, sino rentable, y es difícil decir si su escasez se debe solamente a una “mafia” en el gobierno que afectó su creación, en donde al menos el Cinvestav sí genera tecnología para empresas mexicanas. Pero algo no ha funcionado para detonar desarrollo.

No basta otra queja del presidente. El asunto merece un diagnóstico y una estrategia clara de su gobierno para atacar el problema desde todos los frentes. En el país vecino, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) depende del Departamento de Comercio. No es la única solución, pero puede ayudar a ver opciones.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.