Tabasco se desploma
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Tabasco se desploma

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Tabasco se desploma

06/05/2019
Actualización 07/05/2019 - 9:37

Para fortalecer las piernas, los futbolistas suelen amarrarse un lastre, una llanta atada a su cintura que los detiene cuando, intentando correr, apenas avanzan unos metros.

México intenta correr, pero su lastre principal hoy es Tabasco, justo cuando en Palacio Nacional despacha el tabasqueño presidente Andrés Manuel López Obrador.

Imagínense ustedes mismos con ingresos 10 por ciento menores que los de un año antes. Eso le pasó a la entidad sureña, su gente obtuvo en 2018 un 10 por ciento menos dinero que en 2017, de acuerdo con el índice ITAEE. Su contribución a la variación nacional fue de menos 0.29 por ciento, equivalente a lo que aportó Nuevo León pero en sentido contrario, al crecimiento. Ese estado norteño jala hacia adelante, Tabasco hacia atrás, detallan datos del Inegi. La economía tabasqueña es 15 por ciento más chica que en 2013.

¿Qué provocó la catástrofe económica? La apuesta a una sola actividad y la parálisis justamente en ésta, causada por el empeño del gobierno de Enrique Peña Nieto de cuadrar las cifras financieras de Pemex al costo de destruir las economías del sur del Golfo de México, mediante una continua reducción de inversiones en producción, emparejada con la caída de las reservas del yacimiento Cantarell.

¿Cómo pretende remediarlo López Obrador? Derramando dinero sobre la región que incluye a su estado, apostando al aumento de la extracción de crudo. ¿Más directamente? Con los 50 mil millones de pesos asignados este año a la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, aunque no necesariamente todo se lo queden los tabasqueños: durante el emblemático 18 de marzo, las empresas y consorcios extranjeros Bechtel-Techint, el australiano Worley Parsons-Jacobs, además de la compañía francesa Technip y la estadounidense KBR, recibieron la invitación por parte de Pemex para participar en el proyecto de construcción. Coincidentemente, las acciones de KBR aumentaron su valor 21 por ciento desde el anuncio.

Pero siempre hay un costo. Analistas globales ya ponen atención a una redistribución de recursos gubernamentales hacia la producción de petróleo en detrimento de los yacimientos de gas natural no asociado al crudo, que sirve para generar electricidad. Pierde el norte en favor del sur. Los datos: en aguas someras del Golfo, la producción de gas natural aumentó 5 por ciento, revelan datos de Pemex. En el norte cayó 10 por ciento.

Y habrá más dinero, de acuerdo con un nuevo “memorandum” presidencial emitido el viernes como instrucción a dependencias, para que con su sacrificio permitan “liberar mayores recursos para el desarrollo”.

¿De dónde vendrá ese capital? De la devolución de plazas, limitación de asesores, ajuste a “Gabinetes de Apoyo”, despido de choferes, eliminación de “renivelaciones”. Cortarán las direcciones generales adjuntas y ajustarán plazas en el extranjero, acabarán con el personal de confianza y de altos mandos en delegaciones federales y reducirán comisiones al extranjero. Todo ello adicional a una baja del 30 por ciento en difusión, papelería, combustibles, viáticos e investigaciones y una del 50 por ciento en telefonía celular, exposiciones y convenciones. ¿En dónde podría acabar el dinero que de ese ahorro salga? Ven, ven, ven…

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.