Parteaguas

¿Qué significan los 180 millones de barriles de Pemex?

Jonathan Ruiz indica que las reservas estimadas para los yacimientos recién descubiertos sólo durarían menos de dos años.

Nota para el lector, al calce.

Parece grande el negocio que puede dar un nuevo yacimiento. Pero hay que ver más a detalle para entender el riesgo de este sistema de cifras gigantes.

El anuncio del descubrimiento de esas reservas lo hizo el director de Pemex, Carlos Treviño. En pocas palabras dijo que espera que la empresa incorpore 180 millones de barriles a sus reservas 3P.

¿Qué significa 3P? Que serán divididas en probadas, probables y posibles. Es decir, que hay riesgo de que no sean 180 millones, sino otra cantidad. Asumamos que sí es esa la cifra. Optimistamente.

De ese total no todo es crudo, una cuarta parte es gas natural, por tanto no vale lo mismo, sino menos, aún con todo y lo indispensable que es ese recurso para producir electricidad.

Dicen en Pemex que esas reservas producirían un máximo de 210 mil barriles diarios de petróleo, principalmente ligero, y 350 millones de pies cúbicos de gas. Más o menos un 10 por ciento de la pobre producción actual.

Lo que sigue es especulación luego de hacer un ejercicio con los datos disponibles, a fin de dimensionar esta enorme industria.

Es posible estimar a los precios de hoy que Pemex recibiría poco más de 15 millones de dólares diarios por el petróleo y poco más de un millón de dólares por el gas, también por día.

Como no son reservas infinitas, sino que son 180 millones de barriles, a ese ritmo de producción durarían menos de dos años.

Al final del ciclo, Pemex habrá recibido aproximadamente 10 mil 800 millones de dólares por la venta de esos recursos. Muy buenos ingresos. El reto es extraer todo ese crudo y gas. La inversión en gente, materiales e ingeniería y probablemente servicios financieros, cuesta cuando menos siete mil millones de dólares, de nueva cuenta en el mejor de los casos, de acuerdo con lo divulgado por la petrolera luego de que Treviño sacó la libreta y se puso a sumar lo que cuesta cada pozo requerido.

Eso es el equivalente a más o menos lo que el gobierno del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, pretende invertir en una nueva refinería. Sirva el monto también para ir viendo de dónde saldrá el dinero, porque en Pemex hay muy poco.

Para Pemex, la utilidad de operación o la diferencia entre lo que entró y salió, sería en ese supuesto de unos cuatro mil 800 millones de dólares ya de "ganancia", vamos. En el mejor de los casos, de acuerdo con el mínimo de inversión requerida, expuesto ayer.

De ahí debe pagar derechos al Estado o gobierno por el 60 por ciento de esa utilidad, cuando menos. Le quedarán unos dos mil millones optimistamente. Todavía debe pagar los impuestos que las firmas y las personas pagan. Le vendrán quedando alrededor de mil 500 millones de dólares, de utilidad neta. Un retorno que ya quisieran otros negocios.

Todo en un ánimo positivo y ése es el punto más relevante.

Si hay una nueva caída en los precios del crudo; un contratista corrupto involucrado; sobrecostos de obras o simple ineficiencia, esa utilidad puede desaparecer y Pemex nuevamente tendría un proyecto en números rojos.

El gobierno, empero, recibirá su porcentaje, por cierto similar al que le darán las empresas privadas que ganaron contratos en las rondas de la CNH.

La que sí corre riesgos es la petrolera nacional que en una circunstancia adversa o de opaca administración continuará en ese ciclo de ordeña que la devoró.

Pero estamos, de nuevo, en el escenario optimista, en el que no habrá corrupción, ni sobrecostos, sólo operación eficiente.

Nota relevante:

En la estimación original consideré solo una parte de las reservas divulgadas ayer. El total de esas reservas es de 865 millones de barriles y no de 180 millones que son solamente las más nuevas del paquete total. Ante ello, es indispensable corregir el ejercicio.

De venderse esas reservas al precio de mercado actual de crudo y gas, representarían a Pemex un ingreso potencial por unos 53 mil millones de dólares a lo largo de 11 años.

Las inversiones estimadas por el director de la paraestatal, Carlos Treviño, son de entre 7 mil millones y 10 mil millones de dólares solo para desarrollarlas. ¿Qué significa eso? Ponerlas ya en posibilidad de producir.

Eso dejaría un saldo hipotético de 46 mil millones de dólares sobre lo vendido, en el mejor de los casos.

Después de la inversión en desarrollo vienen los costos de ventas y de operación que no están consideradas en la estimación de Treviño. A Pemex en general, esos costos le quitaron tres cuartas partes de sus ingresos el año pasado, considerando todas sus subsidiarias.

Asumiendo que se repite la historia, esos costos dejarían un margen bruto de 11 mil 500 millones de dólares en los que el estado participaría con un 60 por ciento.

Esa hipótesis dejaría a la empresa con una utilidad neta de unos 4 mil 600 millones de dólares. Atención, 4 mil 600 millones de un ingreso potencial de más de 50 mil millones. Es apenas 9 por ciento. No es raro, Exxon Mobil tuvo una utilidad neta del 6 por ciento en 2017; Shell, del 5 por ciento; BP, del 4 por ciento, de acuerdo con datos de Bloomberg.

El punto es el mismo. Para la empresa, cifras tan grandes dan margen para ajustes indebidos o ilegales, como quedó demostrado en el pasado reciente. Aquí como en el ejercicio incorrecto anterior, lo relevante es vigilar la eficiencia y transparencia de la empresa que corre el riesgo de mantenerse en crisis.

De no hacerlo, el Gobierno tendrá que salir a su rescate, en lugar de recibir beneficios.

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