¿Por qué le pegaste tanto al peso, coronavirus?
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¿Por qué le pegaste tanto al peso, coronavirus?

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¿Por qué le pegaste tanto al peso, coronavirus?

17/03/2020
Actualización 17/03/2020 - 10:07

La chispa que faltaba llegó con el coronavirus, pero para los mexicanos el problema nació antes.

Para entender el asunto es necesario comprender el término Tier, que en inglés se traduce como 'nivel'. El dueño de una taquería en México lo entendería como el 'proveedor'.

Un proveedor al que acude directamente el taquero es la tortillería, que tiene bien ubicada, pero el taquero no trata directamente con el dueño del molino de maíz. Menos, aunque dependa mucho de él, con el que cultivó la mazorca que estaría en un lejano tercer nivel.

Las fabricantes automotrices tienen también a proveedores cercanos.

Un Tier 1, es el que muchas veces opera junto a sus plantas de fabricación, ahí cerquita, digamos que es quien produce las puertas. A éste lo surte un Tier 2, que viene de afuera, quizás de otro país, que le manda los interruptores de seguros. Finalmente está el Tier 3, que hace los cables que van en el interruptor.

El problema que acaba de caernos en forma de aviso de recesión para la economía de México muy probablemente está en cientos, probablemente miles de Tier 3 en China.

Muchos de ellos fueron obligados a cerrar las operaciones de sus talleres cuando las autoridades de ese país notaron que el COVID-19 causado por el coronavirus sí era altamente contagioso. Mucha gente que se enfermara al mismo tiempo colapsaría hospitales y la economía, cuando la gente empezara a ausentarse.

Los Tier 3 dejaron de surtir a Tier 2 que también cerraron y las fábricas dejaron de vender.

La solución china consistió en acortar el impacto para frenar el caos hospitalario y disminuir el tiempo del choque industrial y comercial, por medio de cierres y encierros obligados. Otros países, entre ellos Italia y España, recurrieron a la misma fórmula cuando entendieron tarde la gravedad de la epidemia.

Fue entonces cuando en los bancos de Estados Unidos y en el mundo entero comprendieron el valor de los Tier 3. Esos lejanos proveedores repartidos por el mundo que son necesarios para ese país y para naciones que dependen altamente de sus manufacturas, como México, en donde dos tercios de las exportaciones salen de una fábrica.

Ayer, la US Chamber, que agrupa a las empresas estadounidenses difundía a sus socios que su misión actual es “proveer y equipar a los negocios con la más importante y actualizada información para prevenir la propagación del virus y preparar a los negocios para los impactos de corto y largo plazo”.

Fábricas y comercios fuera de operación en China y Estados Unidos significan menos consumo de diésel, gasolina, turbosina, plástico... de todo lo que se produce con petróleo, cuyo precio se desplomó, pese a y luego por causa de estrategias de los productores árabes.

Como consecuencia, hay menos dinero en las calles del mundo. Las ventas caen.

Si quieren hagan a un lado a México por un momento. Por todo lo anterior, la otrora poderosa GE está tan barata como durante la crisis de 2009 y analistas empiezan a percibirla en riesgo de perder el grado de inversión.

Los inversionistas grandes, dueños de fondos mundiales de inversión para el retiro, como las Afore en México, tratan de proteger el dinero de sus clientes y los ponen en lo que observan más seguro: dólares, que es lo que guardan los bancos centrales del mundo.

El peso mexicano, el real brasileño y otras monedas de países emergentes, dependientes de dólares, son percibidos como de alto riesgo en estos días. La gente compra dólares cambiándolos por estas monedas. Casi al precio que sea. Por eso cae el peso en estos días de coronavirus. Pueden caer más las monedas en los países que carecen de un plan de recuperación económica contundente. Eso lo veremos mañana.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.