¿Para qué quieren esas ‘compus’ en Economía?
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¿Para qué quieren esas ‘compus’ en Economía?

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¿Para qué quieren esas ‘compus’ en Economía?

06/07/2020
Actualización 06/07/2020 - 9:14

En la era 'neoliberal' del TLCAN llegaron a México grandes empresas norteamericanas fabricantes de vehículos de cuatro ruedas que aprovecharon la ventaja de pagar bajos salarios.

En la nueva era de la 'cuarta transformación', la Secretaría de Economía celebró la semana pasada la primera inversión bajo el nuevo T-MEC de una empresa norteamericana que instalará una planta para fabricar vehículos de cuatro ruedas, en una zona de bajos salarios.

No está a la vista una gran diferencia salvo por los montos de inversión que habrán de verse. Obviamente hay que esperar, el T-MEC tiene unos cuantos días de nacido.

La de la semana pasada fue una inversión en Juárez de la canadiense BRP, a cargo de José Boisjoli, que vende unos divertidos autos todo terreno. Para fabricarlos, apostará el equivalente a 137 millones de dólares estadounidenses en Chihuahua.

Sólo como referencia van unos datos: Chrysler apostó 300 millones de dólares en Coahuila; GM, 300 millones en San Luis Potosí y Ford invirtió 600 millones de dólares en Chihuahua y otros mil millones en Cuautitlán. Esos anuncios fueron hechos sólo en 2009, el complicado año de otra crisis económica mundial.

No lo hicieron por caridad sino por conveniencia, como ocurre en los negocios. Ford perdió casi 15 mil millones de dólares en 2008 y 736 millones en 2009, de acuerdo con datos recopilados por Bloomberg. Era urgente generar utilidades netas que regresaron en 2010.

Desafortunadamente, la manufactura como la de BRP ya es un negocio de márgenes bajos. El año pasado, los accionistas dueños de Ford se quedaron sólo con 3 dólares de cada 100 que cobró la empresa. Hay mucha competencia y avances rápidos en innovación en la que deben invertir: vehículos eficientes, algunos eléctricos, con un spot de wifi para conectar los celulares de sus ocupantes y ahora lo que viene: coches autónomos.

Los centros de innovación están llenos de científicos e ingenieros muy calificados y demandados a los que deben pagar bien.

En algún lado debe ahorrar la empresa y para eso están los salarios de trabajos monótonos.

Parece que BRP no instalará un centro de innovación en Juárez con esta nueva inversión: “(BRP) anunció hoy que está aumentando su capacidad de manufactura con la construcción de una nueva instalación en México para satisfacer la demanda de su negocio de vehículos todo terreno (ORV)”.

De acuerdo con datos públicos, los propietarios de la canadiense se quedaron solamente con 4.60 dólares de cada 100 que cobraron en 2019. Esa utilidad neta viene en picada, el año previo había sido de 6.4 por ciento y en 2017 de 9.8 por ciento. Urge elevar este indicador… como en los viejos tiempos del TLCAN.

Datos que no son oficiales dan luz sobre la nómina de esa compañía que ya opera en el país. El sitio de recursos humanos Glassdoor muestra salarios que van de los 5 mil 358 pesos mensuales para un 'operador', a 35 mil 158 pesos de un oficial de mantenimiento de aeronaves.

Es positiva la noticia de BRP, bienvenida esa inversión sin duda, pero hay que dimensionar el camino que falta por recorrer a un país cuyo gobierno prometió bienestar.

La tarea de atraer inversiones pasa por definir qué tipo de capital y de empresas quiere un país y competir con otras naciones que también los quieren, facilitando el camino a quien se interese.

El presidente Andrés Manuel López Obrador confunde a la hora de definir qué inversión sí quiere traer México. Dispersó la energía de ese trabajo entre Alfonso Romo, en la Oficina de la Presidencia; Marcelo Ebrard en Relaciones Exteriores y la Secretaría de Economía, de Graciela Márquez, que tuvo esa labor exclusiva en el pasado. Ahí acaban de avisar que van a quitar computadoras a buena parte de su personal, por austeridad… Trabajo que es de todos, suele ser de nadie.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.