Otro crecimiento exponencial
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Otro crecimiento exponencial

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Otro crecimiento exponencial

01/04/2020

Todos aprendimos algo de geometría en esta crisis. Sabemos que un problema inexistente, una vez que surge puede matar a más de 42 mil personas a la vuelta de unos meses.

El coronavirus dejará una cicatriz en quienes brinquen la tragedia y para ellos, que ojalá fuesen todos, existen aún mensajes de avance de la gente hacia lo correcto.

Entre ellos, el de otro crecimiento posiblemente exponencial: la compra de paneles solares para generar energía eléctrica.

En 2006 fueron apenas 320 mil. Hace 10 años, el total de paneles solares embarcados hacia o dentro de los Estados Unidos fue de 2.6 millones. En 2020 sumaron 1.5 millones de paneles… solo en enero.

Si la presente inactividad económica dejara de seguir la tendencia, al final de este año el país vecino habría manipulado más de los 13.2 millones de paneles fotovoltaicos embarcados durante 2019, de acuerdo con la Agencia de Información Energética (EIA) de esa nación.

Hay otra razón lógica adicional a la ambiental, para tal éxito: el precio. El valor por watt de esos paneles bajó de 1.96 dólares en 2010, a 40 centavos de dólar al inicio de este año.

A ese ritmo, en 10 años la gente podría pagar apenas 10 centavos de dólar por cada watt en su panel solar, en promedio.

Los datos expuestos surgen del llenado obligatorio de formas gubernamentales por quienes comercializan paneles solares en ese país.

En México los resultados también son sorprendentes. En 2010, la CFE no tenía registro de energía producida con la luz del sol, pero en 2017 esta sumó 10 mil 887 megawatts hora. Desde 2018 la Secretaría de Energía perdió registros en la materia que eran reportados a través del Sistema de Información Energética.

Hasta antes de esta crisis que apenas inicia como consecuencia del coronavirus, la producción de energía renovable avanzaba rápidamente en el mundo. La caída del precio del gas natural, empero, puede retrasar su avance un tiempo, ante lo barato que resulta producir electricidad con un combustible cuyo precio está hoy en remate.

Pero en cualquier caso, la tendencia regresará, a decir de la EIA. Eso destaca la obviedad de aprovechar flujos de energía sin costo, como la de la luz natural o la del viento.

En México la inversión en paneles vendrá, como hasta el momento, del sector privado. Propietarios de casas y negocios siguen invirtiendo en sistemas fotovoltaicos que permitan reducir las facturas de electricidad que cobra la CFE.

El gobierno actual transita en otro camino. El equipo del presidente Andrés Manuel López Obrador usa el dinero del erario para aumentar la infraestructura de producción de energía a partir de combustibles fósiles.

Ya he expuesto aquí que la gasolina es una herramienta políticamente útil que no supieron aprovechar sus antecesores para ganar votos. Los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y de Enrique Peña Nieto serán asociados con 'gasolinazos' que tal vez impidieron desbalances fiscales, pero cuya ejecución mostró insensibilidad ante el electorado.

Para cuando la decisión de haber usado el dinero para una refinería, en lugar de hacerlo para infraestructura de salud o de energías limpias, cobre factura, este sexenio ya habrá terminado:

“A partir del año 2027, la tendencia de crecimiento de gasolinas alcanzará un ‘pico’, de tal manera que la demanda de gasolinas tenderá a contraerse a partir de ese momento”, expuso el Informe Energía México 2020 del Instituto de las Américas. “Este ‘pico’ representa un riesgo económico para la nueva refinería”, añade el texto.

En cualquier caso, el resto del mundo seguirá avanzando en la producción de energía eléctrica a partir de la solar y la eólica, quizás exponencialmente. Eso es buena noticia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.