Nos van a dar gas
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Nos van a dar gas

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Nos van a dar gas

11/03/2019

Digamos que apuestan por el águila al jugar un volado.

La probabilidad de que la moneda caiga del lado del Escudo Nacional es también la posibilidad de que la electricidad con la que cargaron su celular, venga de la quema de gas natural en un motor de la CFE o de sus proveedores.

Más o menos, el 50 por ciento de la electricidad en México proviene de ese combustible y esa fuente de energía la tenemos en barata desde hace años, por eso en buena medida es relativamente bajo el precio de la electricidad que los mexicanos clasemedieros o de bajos ingresos pagan en casa. No hablemos de las empresas que sufren hoy por los precios de 'la luz'.

En Estados Unidos en enero el gas natural lo vendían en 3.11 dólares por unidad (millón de BTUs). ¿Qué tan barato es eso?

La inglesa petrolera BP emite anualmente un reporte llamado 'Statistical Review of World Energy'. La consultan por igual europeos, asiáticos o americanos y es bien conocida por analistas de este negocio.

El texto más reciente dice que en 2017 los estadounidenses pagaron 2.96 dólares por el gas natural. Imaginen la cara de los japoneses que ese mismo año pagaron 8.10 dólares, o la de coreanos, alemanes o ingleses que respectivamente desembolsaron 7.13, 5.62 y 5.80 dólares por millón de BTUs.

Como los mexicanos no terminan de entender el mercado del gas natural, han descuidado su producción. Al cabo, el gas que nos venden está barato.

Eso provocó que Pemex tenga cada vez menos gas para ofrecer y dependa de importaciones para atender a sus clientes. ¿Consecuencia? Los estadounidenses saben que surtirán a México al menos, de aquí al 2030:

“Las exportaciones de gas natural a México son resultado de una mayor infraestructura de gasoductos hacia y en México, lo que derivó en una mayor generación de energía eléctrica con base en gas”, expone el 'Annual Energy Outlook 2019. With projections to 2050', de la Energy Information Administration (EIA) del vecino país.

El documento agrega: “Para 2030, la producción doméstica mexicana comenzará a desplazar las exportaciones de Estados Unidos”.

Esa predicción consideraba el apoyo que tendría Pemex en sus asociaciones con otras empresas para aumentar producción, entre otras tareas que hoy están en duda ante la política propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador que privilegia la inversión del Estado, que podría ser exitosa en la medida en que Pemex encuentre yacimientos grandes rápidamente, lo que no se ha visto desde el descubrimiento de Cantarell el siglo pasado y Ku Maloob Zaap, en 2002.

La quema de gas natural y el sol lucen como las vías sobre las cuales andará Estados Unidos en pos de aumentar su producción de energía en adelante, de acuerdo con reportes de la EIA. Afortunadamente en el mundo cae la producción con base en carbón que es más contaminante que el gas y las hidroeléctricas bajaron de representar el 20 por ciento en el mundo hasta un 15 por ciento de la generación actual, en parte por la oposición de comunidades. Nadie quiere ver su aldea inundada.

Las que suben globalmente son el gas natural y la solar y la eólica. Estas últimas dos están en franca explosión, debido a la baja en sus costos.

En términos económicos, estamos del lado correcto del mundo si queremos reducir emisiones y pagar poco por ello. Pagaríamos menos, claro, si el gas fuera nuestro. Algún día, Pemex.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.