México echará humo… y azufre
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México echará humo… y azufre

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México echará humo… y azufre

07/05/2020
Actualización 07/05/2020 - 10:02

Aquí pueden ver hasta dónde fue a dar el impacto de la caída en los precios del petróleo que inicialmente solo anunció un impacto para las finanzas públicas.

Esto ocurrió el miércoles pasado a eso de las cinco de la tarde. Hermilo Ceja Lucas presentó una ponencia: 'Un proyecto de resolución por la cual se otorga a Pemex Transformación Industrial una autorización temporal para el suministro de diésel de 500 partes por millón', solicitó este ingeniero, comisionado de la Comisión Reguladora de Energía.

No profundicemos hoy en asuntos técnicos, el azufre daña al cuerpo humano, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y la CRE trabaja en el aval para que el diésel a vender en ciertas zonas del país contenga altos volúmenes de este elemento.

Esto publicó hace un par de años la ahora más conocida Organización Mundial de la Salud (OMS):

“La contaminación del aire exterior es carcinógena para el ser humano, y las partículas del aire contaminado están estrechamente relacionadas con la creciente incidencia del cáncer, especialmente el cáncer de pulmón”.

Para evitar esa contaminación, la misma OMS hizo recomendaciones puntuales como la siguiente, mediante este texto https://bit.ly/2ziyNno:

“(La) utilización de vehículos pesados de motor diésel más limpios y vehículos y combustibles de bajas emisiones, especialmente combustibles con bajo contenido de azufre”.

Mediante la ponencia del comisionado Ceja Lucas, México da otro paso en sentido contrario al de las naciones que intentan solucionar el problema de la contaminación y el calentamiento global.

Es otro paso adicional al del viernes, cuando el Cenace, que coordina el flujo de electricidad por los largos cables nacionales, mediante una instrucción detuvo indefinidamente nuevos proyectos de generación de energía eléctrica renovable a partir del viento y el Sol.

México es cada vez más parte del problema que intenta contrarrestar el Acuerdo de París de la ONU que abandonó Estados Unidos y del que los mexicanos aún forman parte.

Cuando son cuestionados al respecto, los funcionarios federales estructuran argumentos como este (mientras sostienen un smartphone en la mano): “los mexicanos deben abandonar su mentalidad de colonia de los imperios”.

Las regiones a las que amenaza el proyecto de Ceja Lucas están bien definidas también en su iniciativa y son: “Escamela, Tierra Blanca, Perote, Jalapa, Tehuacán, Oaxaca, Iguala y Veracruz, que actualmente son consideradas como zonas de diésel de ultra bajo azufre de conformidad con lo previsto en la Norma Oficial Mexicana NOM-016-CRE-2016, Especificaciones de Calidad de los Petrolíferos”, expuso él mismo en su texto.

El problema de origen es el bajo precio del petróleo que motivó una instrucción del presidente Andrés Manuel López Obrador: Pemex debe procesar más petróleo nacional y fabricar más gasolina y diésel para no malbaratar el crudo en el extranjero.

El problema es la baja calidad del hidrocarburo y de las refinerías nacionales, abandonadas a su suerte durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

En Pemex intentan producir más gasolina, pero también diésel que contiene altos niveles de azufre que ya otras naciones no aceptan, inevitablemente también, desechos como el combustóleo que como expuse ayer, por sus características ya no encuentra mercado, menos ahora que los barcos internacionales que lo compraban, están expuestos a nuevas normas ambientales internacionales.

El diésel alto en azufre pues, va a Puebla, Veracruz, Guerrero o Oaxaca, el combustóleo que no cabrá en las refinerías, a decir de las señales del Poder Ejecutivo federal, será útil en las plantas de generación de la CFE, que dirige Manuel Bartlett.

Todo ese humo sea por no detener a Pemex ni los planes de gobierno, aunque en eso vaya el riesgo para la salud de las personas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.