Tal vez figuraron en el ámbito petrolero, pero en los minerales clave para quitarle el bióxido de carbono al mundo, los mexicanos no pintan en el escenario global. O no pintaban hasta el año pasado…
Son recursos vinculados directamente con su cargador y la pila del celular.
La petrolera BP los tiene enlistados como "Minerales Clave para la Transición Energética": cobalto, litio y grafito, útiles también para las baterías de coches eléctricos que ya venden casi todas las armadoras del mundo. Si por alguna razón el petróleo perdiera más valor, no habría en el territorio nacional un recurso cuyo volumen pusiera en el nuevo juego a México.
Es posible que los niños en casa tengan grafito en las manos. Ha sido usado para producir lápices, pero su valor actual está vinculado con los paneles solares en cuya fabricación este material resulta útil.
No puede medirse el valor que tendrá en el futuro próximo. El grafito es la materia prima del grafeno, el material más ligero y fuerte capaz de conducir electricidad y que podría hacer posibles las pantallas flexibles en los smartphones, antes de que termine esta década.
De acuerdo con BP, el dueño de las mayores reservas de este material en el mundo es China, seguido de Brasil. Mientras esas dos naciones cuentan con reservas con más de 72 millones de toneladas cada una –que sumadas representan 45 por ciento del total mundial– para México la empresa europea registró apenas 3 millones de toneladas o uno por ciento de todo el grafito que existe en el planeta.
De cobalto, no registra reservas en México. BP establece en sus registros que son El Congo y Australia las naciones con el mayor volumen del recurso, con el 53 y 18 por ciento del total respectivamente.
Curiosamente, de litio, letras que aparecen en cada batería de smartphone en el mundo, tampoco hay en esos documentos un número que valide la posesión de reservas relevantes del material en México.
Eso es lo que podría cambiar dramáticamente y pronto.
Bacanora Lithium es una empresa presidida por Mark Ainsworth Hohnen, cuyo accionista mayoritario es la compañía Ganfeng Lithium, que presume de ser la mayor productora de litio en el mundo.
Sonora Lithium es el mayor proyecto de Bacanora y su ubicación geográfica es justa y obviamente en Sonora, México.
Sus recursos estimados en alrededor de 5 millones de toneladas deben ubicar pronto al país en las listas internacionales de reservas comercializables del material.
En la de BP, hasta el momento, el país con mayores reservas es Chile, con 8 millones de toneladas.
La compañía perdió 66 por ciento de su valor desde su máximo de 2018, en paralelo con el destino de la materia prima que produce.
El litio es un material potencialmente valioso cuyo precio se desplomó a raíz de una fiebre que motivó fuertes inversiones durante la década pasada, mismas que elevaron la producción a un punto que rebasó la demanda y por ende el precio del litio.
La meta de Bacanora es exportar desde el occidente nacional todo el material útil a Asia, continente con el mayor crecimiento en consumo de la demanda de electrónicos. Los analistas que siguen sus acciones advierten que está en una buena oportunidad de compra de sus papeles, de acuerdo con registros de Bloomberg.
La misión de los mexicanos, quizá, sea la de aprovechar la siguiente ola de demanda de minerales útiles para la transición energética hacia un explosivo aumento en la demanda de electricidad, de bajo impacto para el medio ambiente.
Hay, empero, otro recurso muy democrático cuyas abundantes reservas están al alcance de casi todas las personas del mundo. Es el poderoso hidrógeno, cuyo aprovechamiento para producción de electricidad es cada vez más cercano a través de tecnología generada por empresas como la alemana Siemens.
De eso he publicado aquí antes y seguramente regresaré al punto en breve.