Lo que viene después del paro del 9 de marzo
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Lo que viene después del paro del 9 de marzo

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Lo que viene después del paro del 9 de marzo

24/02/2020
Actualización 24/02/2020 - 10:19

Las mujeres finalmente consiguieron subir al primer lugar de la agenda nacional la defensa de sus derechos. ¿Quiénes vienen después de ellas?

El ambiente de negocios puede moverse drásticamente y pronto, ahora que las redes sociales nos han convertido a todos en vecinos.

¿Vienen los más pobres? Ellos merecen drenaje que les evite inundaciones, educación para arrancarse ataduras, parques que limpien su ambiente… el efecto de las dádivas gubernamentales pasará pronto.

¿Serán los más jóvenes? La nueva generación quiere los privilegios que tuvieron sus padres y abuelos, pero tienen un clima más caliente, un ecosistema menos diverso, unas calles mucho más inseguras y un crecimiento económico más lento.

Quienes dirigen empresas en cualquier país deben estar atentos y actuar ya desde la oficina en asuntos que antes, francamente, casi nadie ponía atención, sugiere la consultora FTI Consulting, basada en Washington.

Urge particularmente en un país que ya cuenta, por ejemplo, con una Norma 35 basada en la Ley Federal de Trabajo. ¿La recuerdan? Los empleados pueden usarla este año para denunciar a la compañía que les cause un daño psicosocial.

“¿Cuáles son las megatendencias relacionadas con el medio ambiente, la sociedad y la gobernanza (“ESG”, por sus siglas en inglés) que darán forma al ecosistema de gobernanza corporativa y sus participantes clave durante la década de 2020?”, cuestiona FTI Consulting en un texto llamado 'El top 10 de las tendencias de ESG para la nueva década'.

“La (década) 2020 se tratará de poner ESG en acción. Se espera que nuestra nueva década vea la adopción generalizada de prácticas relacionadas con ESG como la norma”, añade.

Entre esas tendencias está la meta de reducir a cero el impacto ambiental neto de la empresa, también la inclusión de todas las formas de pensar y asuntos aún más nuevos, como preparar al equipo para el impacto de gobiernos populistas.

¿Qué tal ésta?: Activistas que piden remover a los actuales consejos directivos de las empresas más grandes que privilegian los resultados financieros por encima de los resultados para la gente y la ecología. ¿Tienen alguna empresa en mente?

“La opinión de que una gobernanza mejorada puede mejorar los rendimientos de los accionistas a largo plazo está resonando con un número creciente de grandes administradores de activos (incluidos los fondos de índice prominentes), lo que indica que un buen desempeño financiero por sí solo no será suficiente para proteger a las empresas del activismo económico”, advierte FTI Consulting.

La semana pasada conocí y expuse casos que evidencian que estos temas no están peleados con la práctica de hacer negocio, pero definitivamente las empresas mexicanas, en general, necesitan a gente más inteligente y valiente que la que tienen actualmente al frente de la organización. Las más chicas pueden comerse a las grandes siguiendo pasos acertados.

Tomen a Pipo Reiser, un treintañero peruano que dirige las alianzas de una empresa llamada Sinba.

Esta creciente compañía cobra a más de 30 restaurantes de su país por llevarse su basura, para luego reciclarla y convertir parte de ésta en alimentos para cerdos que luego son insumos para los mismos restaurantes. Después de este proceso, los establecimientos se quedan prácticamente sin basura y con ello fomentan fidelidad en sus clientes. Reiser la presentó en el Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto (FLII), en Mérida.

Ahí estuvo gente de la Bolsa Mexicana de Valores, de Citi y de la Amexcap, su directora Liliana Reyes, tomó nota. Esta organización que agrupa a los principales fondos privados de México, centrará su próxima asamblea justamente en asuntos de inversión de impacto.

Quieren que el dinero crezca, sí, pero sin destruir el medio ambiente, ni la sociedad, porque entonces sí, se acaba el negocio.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.