‘Juguetes’ amenazan a la CFE
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‘Juguetes’ amenazan a la CFE

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‘Juguetes’ amenazan a la CFE

15/05/2020
Actualización 15/05/2020 - 10:28

Hace unos tres años fui a dar a un punto en la frontera entre España y Portugal, con un robusto ingeniero responsable de un complejo eléctrico con capacidad de surtir energía a una pequeña ciudad entera como Cuernavaca, Morelos, o como Salamanca, del otro lado del océano.

Mientras caminábamos sobre la ribera del río Duero, le pregunté si temía perder clientes. Que de pronto la gente decidiera independizarse y generar electricidad en su casa y por su cuenta con paneles solares que pudieran guardar energía en baterías caseras, para usarla durante la noche.

“¡Esos son juguetes!”, me respondió confiado, mientras echaba un ojo a su celular que mostraba datos en tiempo real de su generadora de 800 megawatts de capacidad.

Yo no estoy tan seguro. Una posible prueba está en la aparente intención del gobierno mexicano de parar las nuevas tecnologías de energías renovables.

Al final de cuentas, si esos “juguetes” se multiplican, amenazarán seriamente el negocio de enormes empresas en el mundo, como el de la CFE, que comanda Manuel Bartlett Díaz.

La realidad es que sí se multiplican aceleradamente. Solo en México ya existen 818 megawatts de capacidad en paneles solares distribuidos en casas y comercios, de acuerdo con la Asolmex que comanda Héctor Olea. Eso es más que aquello que protege el ibérico personaje y no considera los grandes parques de paneles solares en México que aportan más de 4 mil megawatts al sistema.

Por eso hay cambios incluso en la misma cancha de las viejas operadoras de electricidad.

Dejen de lado por un momento, si quieren, las empresas nuevas o el próximo anuncio de la ubicación de la siguiente gigafactory de Tesla, de Elon Musk, que ya distribuye baterías caseras en México que cuestan unos 170 mil pesos.

El primero de mayo, la centenaria Southern California Edison anunció que firmó siete contratos por un total de 770 megawatts de recursos de almacenamiento de energía basados en baterías.

Es una de las compras de energía más grandes en su tipo de Estados Unidos y si quieren una referencia, consideren que podría almacenar la electricidad necesaria para abastecer el 10 por ciento de las necesidades de la Ciudad de México, aproximadamente.

La empresa californiana instala ese proyecto justamente para dar estabilidad al sistema eléctrico de ese estado fronterizo que con fuerza se mueve hacia las energías renovables.

Esa misma empresa presume este mensaje en su sitio web : “conectamos a un cliente solar cada 12 minutos”.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, en inglés) publicó recientemente que las carboeléctricas son rápidamente desplazadas:

“El principal impulsor fue el aumento de la producción de las plantas a gas natural y las turbinas eólicas”, expuso la EIA.

“La generación de electricidad a partir de turbinas eólicas también estableció un nuevo récord, superando los 300 mil gigawatts hora, un 10 por ciento más que en 2018”, difundió la EIA.

Paralelamente y en contrasentido, la CFE en México se prepara para aumentar su producción por la vía de la quema de combustóleo.

Pensarán ustedes que la modernidad ocurre principalmente en naciones como Estados Unidos.

En la Cumbre de Acción Climática de la ONU en Nueva York el año pasado, el primer ministro de India, Narendra Modi, prometió duplicar el objetivo renovable de su país a 450 mil megawatts para 2030, desde la capacidad instalada de 87 mil megawatts en la actualidad. La mayor parte vendrá de paneles solares.

Si bien lo ambiental cuenta, es también por dinero. Ya les sale más barato ir por esa tecnología.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.