Hay tres señales de que este año cambiará el mundo
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Hay tres señales de que este año cambiará el mundo

COMPARTIR

···
menu-trigger

Hay tres señales de que este año cambiará el mundo

13/07/2020

Si tienen un niño cerca, pregúntenle qué vende Sony.

Difícilmente podrá decirles que DVD players, aparatos de sonido o televisiones 'stéreo' porque todo eso ahora luce inútil.

Sony, la empresa japonesa fundada en 1946 por Masaru Ibuka y Akio Morita, capaz de presentar una grabadora portátil de audio en cinta magnética o un radio de transistores para llevar al trabajo, está bajo amenaza… con todo y su Playstation.

Por eso ya se metió al Fortnite… que si a estas alturas no saben lo que es, tal vez estén perdiendo de vista la primera señal de que el mundo será otro después de este año: la compra de intangibles a la que nos acostumbra la pandemia... aceleradamente.

Hoy evitamos tocarnos hasta donde podemos y aunque eso no se quedará para siempre, hay gustos que pueden adherirse permanentemente a la vida de todos.

Puede verse en forma del citado juego de video que vende por 400 pesos al muñeco virtual del Capitán América que hoy los adolescentes usan para jugar una suerte de 'gotcha' y platicar con sus amigos a través de la pantalla. Fortnite, propiedad de Epic Games, es una empresa en la que Sony anunció la semana pasada que invertirá 250 millones de dólares, para participar minoritariamente.

En países desarrollados, los medios ganan suscripciones digitales y ustedes piden comida a domicilio pagando en línea y ya no se preguntan si deben contratar un Netflix... que no conocían hace 10 años.

Pero también puede verse en una tendencia que saca rápidamente de la lista de los más ricos del mundo a los baby boomers, para dar cabida a miembros de la generación X y millennials. Ésa es una segunda señal.

De acuerdo con datos de Bloomberg, hoy el hombre más rico del planeta es el dueño de un software que facilita a todos adquirir objetos en estos días, es Jeff Bezos, el líder de Amazon que no produce nada que puedan tocar.

La semana pasada también, la fortuna del todavía cuarentañero Elon Musk, director de Tesla y dueño de SpaceX, empresas que ofrecen servicios de energía y de transporte, sumó 70 mil 500 millones de dólares, con lo que rebasó la de Warren Buffet, nacido entre la Primera y Segunda guerras mundiales. ¿Y la de Carlos Slim? Ronda los 45 mil millones de dólares, lejos de los casi 80 mil millones cuando ocupó el primer lugar del mundo, hace seis años.

Más regulaciones de competencia que marginaron a América Móvil y un apetito de inversionistas por llevar su dinero a empresas de innovación en tecnología, provocan que las compañías que dependen de equipos de terceros –Telcel, como otras compañías de telecomunicaciones, dependen de la china Huawei para transmisión de 4G y 5G– pierdan valor respecto a otras, como Google o Facebook, en el largo plazo.

Las acciones de ese corporativo internacional dirigido por los Slim valían el viernes 12.41 pesos, muy lejos del pico de 33.82 pesos marcado en 2007. No es un caso atípico, AT&T tampoco regresa a sus niveles récord.

Huawei sirve también para mostrar la tercera señal que expuse aquí el viernes: la economía de Asia, incluso sin Japón, cerrará este año pesando más que la de Estados Unidos y la Unión Europea, juntos, de acuerdo con un análisis del poderoso Blackrock, de Larry Fink. El peso que países como China, India, Corea del Sur o incluso Singapur tendrán en 2021 en organizaciones globales como el Banco Mundial, puede influir en decisiones como la de qué país debe recibir un crédito y cuál no.

¿Las cuentas de los bancos centrales deben seguir siendo cuantificada en dólares?

¿Cómo actuará ahora el FMI cuando estas naciones, aun ignorando sus consejos, aceleraron su crecimiento económico más que países que sí los siguieron, como México?

Esas señales dan pie a economistas para pensar que otro tipo de capitalismo es posible, ahora que el mundo parece ser revolcado por una ola.

Uno, por ejemplo, que cuide mejor del planeta de todos en lugar de calentarlo irremediablemente. Pongan atención a Mariana Mazzucatto, quien defiende la idea de que los gobiernos no deben actuar como médicos que salven la salud de la economía, sino como ingenieros que den forma a un nuevo modelo de intercambio de bienes y servicios que atienda más a 'ciudadanos' que a 'clientes'.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.