Hasta Quintana Roo está en recesión
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Hasta Quintana Roo está en recesión

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Hasta Quintana Roo está en recesión

11/02/2020
Actualización 11/02/2020 - 9:16

Es muy distinto México cuando lo observan por pedacitos. Los 32 Estados Unidos Mexicanos tienen diferentes circunstancias y por tanto, resultados distintos.

Tomen el caso de eso que llaman 'sur-sureste'. Toda esa zona, con excepción de Yucatán, encara una difícil recesión económica. Su gente produce menos cosas y servicios y por tanto, los que ahí viven obtienen menos dinero que el año pasado.

Las cifras más recientes que validan la situación corresponden al Inegi, que indica lo siguiente: la economía cae en Tabasco, Campeche, Chiapas, Oaxaca y ahora también en Quintana Roo, de acuerdo con datos correspondientes al tercer trimestre de 2019. Bajaron entre 2.2 y 4.2 por ciento en un año.

La información está contenida en el ITAEE o Índice Trimestral de Actividad Económica Estatal.

Esos mismos indicadores revelan que solo la mitad del país avanza. Son 16 los estados que muestran cifras en rojo.

¿Debemos ser pesimistas en torno al futuro de los estados del sur? Quizás, no.

La misma fuente de información revela una reacción, muy probablemente como consecuencia de la inversión gubernamental.

La mejor muestra es Tabasco, en donde la secretaria de Energía, Rocío Nahle, supervisa directamente la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas, la séptima que tendrá el país.

Si bien la economía de esa entidad está por debajo del tamaño que tuvo en 2018, a partir de julio de 2019 dio señales de una recuperación.

Allá trabajan las empresas Kellogg Brown and Root (KBR), representada por Jalal Jay Ibrahim e Ignacio Claudio Bincaz. También Samsung, dirigida en América por Robert Yun y Jae Jun Yoo, quien ve por Samsung Engineering México. Adicionalmente, Grupo ICA, dirigido por Guadalupe Phillips Margain e ICA-Fluor, encabezada por Carlos Manuel Hernández.

Todos tienen como proyecto principal en el país la refinería con la que el presidente Andrés Manuel López Obrador pretende reactivar la economía de su estado natal, que en el tercer trimestre de 2019 creció ya 3.1 por ciento respecto a los tres meses previos del mismo año. Campeche, en una reacción más tímida, al menos da muestras de haber tocado fondo.

Lo más preocupante está hacia el oriente de México.

Quintana Roo, que hasta la década pasada mostraba tasas de crecimiento comparables con las de economías asiáticas, metió reversa dramáticamente.

Todavía no está clara la razón del acelerado deterioro. Asur, de Fernando Chico Pardo, da una pista ante un leve deterioro en el número de pasajeros nacionales que recibieron Cancún y Cozumel al cierre del año pasado, pero aquellos que vienen de otras naciones, siguen aumentando.

En cualquier caso, el estado que hace frontera con Belice recibe impactos de todos lados.

Sus actividades primarias, principalmente relacionadas con la producción de alimentos en el campo, cayeron 16.2 por ciento; las secundarias, que involucran a las pocas fábricas que ahí operan, bajaron 6.1 por ciento en un año contado hasta octubre y finalmente, lo que más importa en esa entidad, los servicios, que tienen que ver con restaurantes y hoteles, bajaron 2.4 por ciento.

Atender a Quintana Roo apremia. La inseguridad se apodera de sus ciudades al punto de que cadenas de tiendas de alimentos deben cuidar sus horarios de apertura y cierre ante los asaltos constantes. Sus gobernantes no dan con la fórmula que contenga los delitos. Recientemente un legislador federal quintanarroense sugirió durante una reunión a un grupo de empresarios, decidirse por pagar “derecho de piso” a los “buenos” –refiriéndose a las necesidades de infraestructura de la Marina– en lugar de hacerlo a los “malos”.

Además, recuerden que una nueva temporada de sargazo amenaza las playas caribeñas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.