En febrero, Luis Videgaray rozó el marxismo
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En febrero, Luis Videgaray rozó el marxismo

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En febrero, Luis Videgaray rozó el marxismo

20/05/2020
Actualización 20/05/2020 - 10:31

Pocos nombres pueden provocar en México la polémica que ocasiona el siguiente: Luis Videgaray Caso. ¿Qué hace ahora? Reconectó con la academia, específicamente con el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Allá le dieron un pan dulce: ser director de la Política de Inteligencia Artificial (IA) del MIT para el World Project.

El exsecretario de Hacienda tiene tiempo y recursos de la mejor escuela de tecnología para analizar en qué mundo están parados ya todos ustedes: está lleno de gente influida dramáticamente por algoritmos. Un lugar en donde la dominación de la inteligencia artificial crece. Y eso no tiene que ser malo.

Veamos. El Waze guía a casi todos los conductores. Quienes no usan su coche compiten por el Uber más cercano y cuando buscan algo en internet, es Google la que decide lo que deben leer, antes de entrar a Instagram, en donde otra máquina definió qué imagen deben ver primero para que les provoque la intención de comprar algo en Amazon.

Ésa es sólo la parte visible y eso es suficiente para alertar desde el fondo del MIT: todos pueden ser manipulados: “estas herramientas permiten a sistemas computarizados conocer a una persona mejor que lo que esa persona se conoce a sí misma”, advirtió Videgaray a decenas de estudiantes internacionales durante una fría mañana de febrero de este año. Entre ellos, uno llamado Alonso, que ese día lo encaró en representación de sus detractores.

Esa manipulación puede ser usada deliberadamente por una empresa para dominar un mercado o por un político para consolidar una dictadura.

Ese día el exfuncionario expuso lo siguiente: “El tipo de IA que está floreciendo en este momento tiene mucho potencial para cosas buenas y esas cosas deberían fomentarse y habilitarse. Pero también y ya estamos viendo, como en las oleadas anteriores de innovación tecnológica, que hay una tendencia hacia el desplazamiento y la concentración de empleos, de riqueza hacia el capital y los propietarios del capital.

“No estoy tratando de ser marxista aquí, pero no es un fenómeno nuevo”.

No lo es y por eso la mayoría de las transacciones en la Bolsa las hacen máquinas programadas con algoritmos por banqueros.

Menos conocido es que por su monotonía los trabajos de los hombres están mucho más amenazados por la automatización que los de las mujeres, reveló al inicio de 2018 la Embajada Británica en México. Piensen en las plantas de Ford, GM o Samsung...

Publicó ese dato en un estudio elaborado con recursos del Fondo de Prosperidad de ese país: “Hacia una Estrategia de IA en México: Aprovechando la Revolución de la IA”.

En síntesis, el informe propuso que México se adelante al resto de Latinoamérica en el establecimiento de una política de IA.

Ésta puede ayudar a curar, por ejemplo, a diabéticos del ejido de Petecbiltun cuya vista se nubla por una retinopatía o a educar alumnos de ese lugar remoto para que conozcan los avances en generación de electricidad a partir del sol.

El país tiene carencias, empezando por el hecho de que mucha gente no entiende qué es la IA, ni la digitalización... o la limitación que representa que la gran mayoría de quienes saben del tema se concentran en la Ciudad de México en donde hay 121 investigadores del SNI, mientras que en Campeche, cuna petrolera, no vive uno solo.

Pero México tiene aún como ventajas una enorme cantidad de datos disponibles ya recopilados. O los tuvo hace dos años, cuando había mayor aprecio por la estadística.

Lo que viene es la regulación de la IA, incluso en días de coronavirus. Todos los gobiernos quieren y deben tenerla y lo ideal es que surja de especialistas en cada industria, sea ésta la de alimentos o la de medicina y no sólo de gobiernos locales que quieran regularla para todos los sectores.

El riesgo, advierte Videgaray, es que las reglas se fragmenten y contrapongan entre regiones o pretendan la manipulación basadas en “la esquina del miedo”.

En 2014, reveló, él estuvo a punto de bloquear en México la llegada del bitcoin, en su calidad de secretario de Hacienda. Sí, en parte pudo ser por temor y tuvo el poder para hacerlo. Ya es historia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.