Al margen de un camino que recorro con frecuencia construyeron una tienda OXXO en solo 2 meses o… sesenta días.
Algunas fotos del proceso puedes verlas más adelante en esta liga.
Hoy, OXXO es sinónimo de 'éxito' en México. Abren cinco de estas tiendas al día.
¿De dónde salió el nombre de OXXO? Se lo puso la gente, aseguran en la compañía, la Cervecería Cuauhtémoc necesitaba expendios y el primero fue ubicado en la Colonia Lindavista, en Guadalupe, Nuevo León. Lucía en su exterior imágenes pintadas de 'carritos del súper' en fila que algunos identificaron como un conjunto de letras X y O.
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Si el país fuera solamente esta cadena de tiendas, la economía crecería al 10 por ciento y sería la envidia de los chinos. A ese ritmo anual crecen las ventas de la marca perteneciente a FEMSA, que preside José Antonio Fernández Carbajal. Pese a su éxito, nadie presume que fue al OXXO.
Sucede que esta marca se dirige a la parte racional de nuestro cerebro: "OXXO, a la vuelta de tu vida" reza su eslogan. O sea, ven porque te queda cerca, no porque cambiaremos tu karma después de comerte un Vikingo.
La mayoría del dinero en caja está ahí porque alguien 'hizo un depósito', 'pagó un recibo' o le 'puso crédito' al celular. El resto es principalmente por la venta de cocas, papas o cerveza. La empresa crece porque innovó, porque si bien destaca su cercanía, la distingue el ser un centro de solución de problemas y no solamente una 'miscelánea'.
Alguien pudo hacer para los mexicanos el 'OXXO' de los regalos o el de los muebles. Pero antes de que ocurriera llegó esa ametralladora de plástico seductor que es Miniso, fundada por Miyake Junya y Ye Guo Fu, también la gigante sueca IKEA arribará a México impulsada por Malcom Pruys para complacer con esos herméticos e hipnóticos parques multicolores en los que convirtió sus establecimientos que exhiben un gancho para ropa de un modo que es casi inevitable abrazarlo.
Estas empresas también innovaron en materia de consumo. Se enfocaron en vender de modo que apela a lo más básico de las personas.
Ni Miniso dice que vende peluches, ni IKEA que te vende una cama. En sus sitios de internet prometen así. Miniso: "Japanese lifestyle brand". IKEA: "A world of inspiration for your home".
Es decir, uno es capaz de comprar un viaje a la cultura japonesa y en el otro es posible encontrar lo que hace falta para disfrutar la vida junto al Bordo de Xochiaca.
El viernes me involucré en la discusión de un grupo de líderes que quieren que México tenga más vías de crecimiento por medio de la innovación.
Por ejemplo, promover que los mexicanos inventen y vendan cosas, desde el sustituto del clavo, hasta soluciones energéticas que no fueran una triste refinería.
No es necesaria a veces la ciencia. Los casos de IKEA y Miniso muestran que generar riqueza también depende solamente de saber vender, de enfocarse en la razón por la que hacemos la mayoría de las compras: por ese instinto reptiliano que mueve nuestros impulsos. Por sentimientos. Algo de eso defiende el método de ventas de David Sandler.
Hoy eso parece más importante.
Las empresas que más nos estudian ven la posibilidad de un crecimiento en el consumo minorista nacional, en esas pequeñas compras que hacen momentáneamente la vida 'mejor'.
Una razón del fenómeno está en que esas compras pueden hacerse, por ejemplo, con lo que paga ahora el gobierno, sea por llegar a la vejez o en algunos nuevos casos… por respirar cuando se es joven. Eso puede cobrarse en el OXXO y gastarse en el Miniso o en el pago de un abrelatas bonito de IKEA. Sus directivos seguramente lo saben.
Ahí hay una oportunidad grande para quien sepa seducir a ese grupo de millones de connacionales.