El grupo que huele a puerco
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El grupo que huele a puerco

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El grupo que huele a puerco

18/01/2019
Actualización 18/01/2019 - 7:42

Está viva tal vez por accidente. En 2008, los empleados de esta compañía mexicana ya solo esperaban el momento en que alguien llegara con el cheque de liquidación para darles la despedida.

Hoy es el orgullo de Fernando Senderos Mestre y muy buena parte de la razón de que las acciones de su Grupo Kuo valgan 40 por ciento más que el año pasado.

Kuo vende químicos, autopartes, pero de manera creciente, es un laboratorio en el que varios mexicanos aprenden a vender puerco, mucho puerco por la vía de Kekén y su marca Maxicarne.

¿Qué mexicanos? Javier Arrigunaga Gómez del Campo, quien llevó las riendas de Citibanamex y hoy preside Aeroméxico; Alberto Bailleres González; Valentín Diez Morodo… Ellos forman parte del consejo de administración de ese grupo que espera los resultados del cierre de 2018 para la próxima semana.

¿Qué provocó el giro en el destino de Kekén, una compañía que parecía olvidada dentro de la organización? Influyó en gran medida la llegada del director general Claudio Freixes justo en los días de una crisis global que todos quieren poner en el olvido.

Estableció dos estrategias: uno, el inscribir a los empleados en concursos internos de innovación de Grupo Kuo que eventualmente ganaron, lo que cambió la perspectiva de quienes ahí trabajaban, luego estableció una cadena de carnicerías de barrio que acercó el acceso a proteína en colonias marginadas del país, al tiempo en que independizaba a su marca Maxicarne de cadenas de supermercados, por ejemplo.

Las ventas crecieron al punto en el que, lejos de pensar en cerrarla, Kekén recibió atención de Kuo para invertir en ella. Freixes armó planes quinquenales para duplicar las ventas cada lustro, metas que han cumplido al interior de la organización hasta alcanzar 18 mil millones de pesos en 2017, mismas que aumentaron a un ritmo del 12 por ciento hasta septiembre de 2018.

Ahora mismo, el 57 por ciento del dinero para inversión en Kuo está destinado al aumento en la producción de puerco que venden, sí, en sus tiendas nacionales que aportan el 40 por ciento de los ingresos de este negocio, pero también vía exportaciones, principalmente a Japón, Corea y ahora, a Estados Unidos, en donde sus ingresos crecen aceleradamente.

El epicentro de Kekén no está en la Ciudad de México, sino en Yucatán, en donde se concentra el 90 por ciento de su producción gracias a inversiones en implementación por unos 500 millones de dólares y esquemas en los que involucra a terceros en la engorda del ganado a cambio de una iguala que entrega retornos de inversión anuales por encima del 8 por ciento que entrega hoy un banco.

Hay una oportunidad en camino: “La rápida aparición de la peste porcina africana (PPA) en China y su detección en áreas que se encuentran a más de mil kilómetros de distancia dentro del país, podría significar que este mortífero virus se propague a otros países asiáticos en cualquier momento”, advirtió desde agosto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), respecto a una crisis de salud concentrada en Asia.

En China, en donde viven la mitad de los puercos del mundo, aún no controlan la epidemia. Una caída marginal de la producción en la región asiática, detonaría pedidos a Estados Unidos, Brasil y ahora… a México. Este negocio huele a puerco y huele bien.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.